
Artista: IAN PARRY’S CONSORTIUM PROJECT VI
Álbum: Legacy Of Empires
Sello: Frontiers Music
Fecha Lanzamiento: 28 de agosto de 2026
![]()
Consortium Project nunca ha funcionado como una banda al uso. Desde sus inicios ha sido el vehículo de Ian Parry para reunir a músicos afines alrededor de una visión artística concreta, una saga conceptual construida durante décadas en la que las canciones siempre han estado por encima de los nombres y los egos individuales.
El propio Parry insistía durante la reciente entrevista que le hicimos para METALEGUN (la podréis leer en unos días) en que Consortium Project nunca había sido concebido como un proyecto en solitario. Cuando puso en marcha la aventura a finales de los noventa, la intención era precisamente crear una especie de consorcio musical capaz de reunir guitarristas, teclistas, vocalistas y compositores de distintas procedencias alrededor de una misma idea.
La llegada de Legacy Of Empires tiene un significado especial. Recupera una serie que parecía cerrada después de Species y coincide con el 45.º aniversario de la carrera profesional de Parry. La opción más cómoda habría sido convertir esta sexta entrega en un ejercicio de nostalgia, pero el vocalista ha preferido reivindicar una fórmula que todavía conserva buena parte de su fuerza.
Resulta además llamativo que un trabajo de estas características naciera con una rapidez poco habitual. Parry nos explicó que una producción semejante normalmente le habría ocupado alrededor de dos años, mientras que Legacy Of Empires quedó compuesto, grabado y mezclado en aproximadamente seis meses, convirtiéndose en el álbum que más rápido ha completado durante toda su carrera. Nada en el resultado transmite, sin embargo, sensación de precipitación.
Legacy Of Empires tampoco pretende reinventar Consortium Project ni revolucionar el metal progresivo. Su objetivo es perfeccionar una identidad desarrollada a lo largo de varios discos y demostrar que todavía tiene sentido en 2026.
Parry vuelve a rodearse de músicos de enorme prestigio. Stephan Lill aporta inevitablemente parte del ADN de Vanden Plas, mientras que Allan Sørensen y Andreas Passmark introducen afinidades fácilmente reconocibles para los seguidores de Royal Hunt. También aparecen músicos vinculados a Pain of Salvation, Kamelot y otras formaciones importantes del metal melódico y progresivo.
Lo importante es que semejante reunión de talento no queda reducida a una sucesión de nombres para adornar la promoción. Varios de los participantes intervienen directamente en la composición y terminan definiendo la personalidad del disco. Stephan Lill firma tres canciones completas, mientras que Johann Cadot y Luca Sellitto desempeñan también un papel decisivo en la construcción del repertorio.
‘The Constellation Of The Stars’ abre las puertas del relato, aunque reducirla a la típica introducción sería quedarse bastante corto. Con una duración cercana a los dos minutos y medio, una voz narrada desarrolla el concepto sobre una atmósfera oscura y misteriosa dominada por los sintetizadores, antes de que la guitarra eléctrica aparezca durante el tramo final para anunciar lo que llegará después.
Su importancia es fundamental desde el punto de vista narrativo. Después de haber llevado la historia de Consortium Project hacia el futuro durante los capítulos anteriores, esta sexta entrega funciona en buena medida como una precuela. Parry reconocía haberse inspirado en la manera en que George Lucas retrocedió cronológicamente con Star Wars.
C6 vuelve así al origen para presentar a un príncipe alienígena, futuro rey y faraón, y a la mujer destinada a convertirse en su reina. Ambos abandonan su mundo y terminan llegando a la Tierra, donde comenzará a desarrollarse el vínculo con la humanidad. Por eso ‘The Constellation Of The Stars’ debe entenderse como el auténtico prólogo de la obra y no como un simple recurso ambiental.
El verdadero arranque musical llega con ‘Legacy Of Empires’, donde aparecen muchos de los elementos que definirán el álbum. Un colchón de teclados con tintes corales, una base rítmica sólida y la susurrante entrada de Parry generan una sensación familiar para cualquiera que conozca los anteriores capítulos de Consortium Project.
La génesis del tema resulta también significativa. Johann Cadot, de Asylum Pyre, fue uno de los músicos que ayudaron decisivamente a reactivar el proyecto. Cuando Parry recibió el riff de lo que acabaría convirtiéndose en ‘Legacy Of Empires’, supo inmediatamente que había encontrado el sonido alrededor del cual podía construirse el nuevo álbum.
La interpretación vocal vuelve a recordar por qué Ian Parry continúa siendo una de las voces más reconocibles del metal melódico europeo. El tema avanza como un medio tiempo melancólico, coronado por un estribillo que gana enteros con cada escucha. Patrick Rondat, otro viejo conocido de la historia del proyecto, se encarga además del solo de guitarra.
La misma línea continua en ‘A Declaration Of Independence’, una de esas canciones que invitan a acompañar el ritmo con la cabeza desde los primeros segundos. Su principal atractivo está en un groove muy marcado, impulsado por una batería extraordinaria que demuestra sensibilidad progresiva sin recurrir a exhibiciones innecesarias.
El tempo aumenta ligeramente durante las transiciones hacia el estribillo para regresar después a su posición inicial, creando un movimiento muy natural. Todo aparece envuelto en una producción orgánica, donde cada instrumento ocupa el espacio que le corresponde.
Los ecos de Royal Hunt son evidentes, especialmente en la elegancia melódica y en el uso de los teclados, aunque André Andersen no participa en el disco. La conexión surge más de afinidades musicales compartidas que de una influencia deliberada. El propio Parry explicó que la presencia de Allan Sørensen no tuvo nada que ver con un intento de aproximarse conscientemente al sonido de su antigua banda. Igualmente, es notoriala influencia de Stephan Lill. ‘A Declaration Of Independence’ es una de las tres canciones que el guitarrista de Vanden Plas compuso para el álbum, junto a ‘Gods From The Heavens Above’ y ‘Awake The Forgotten Souls’.
Una de los primeros grandes momentos llega precisamente con ‘Gods From The Heavens Above’. El tema comienza con un magnífico punteo de guitarra que desemboca en una composición más rápida y dinámica que las anteriores. El gran acierto está en el estribillo. La repetición casi obsesiva del título por parte de las voces corales termina convirtiéndose en uno de esos ganchos que permanecen en la memoria durante horas. Cuando la intensidad disminuye y aparecen unos teclados más melancólicos, Parry adapta su interpretación con naturalidad antes de dar paso a una sección instrumental rematada por un solo particularmente expresivo.
‘A Kingdom For Heroes’, uno de los adelantos elegidos para presentar el álbum, probablemente tenga uno de los comienzos más rápidos e impactantes de todo el repertorio. La canción entra prácticamente sin contemplaciones antes de acomodarse en un medio tiempo acelerado, aunque las transiciones hacia el estribillo vuelven a incrementar el pulso. El bajo de Andreas Passmark merece una mención especial. Se percibe con claridad en diferentes momentos y contribuye directamente a definir la sonoridad de la canción.
Antes de la sección solista, el tema reduce el tempo y abre espacio para unos coros que añaden épica y grandiosidad. En definitiva, es una canción bastante directa en su construcción. Precisamente por eso funciona tan bien como adelanto: reúne velocidad, melodía, coros y un estribillo potente sin complicar innecesariamente la estructura.
A continuación llega ‘Pyramids Of Power’, una composición especialmente interesante por su ambientación. El inicio está dominado por un riff de guitarra que parece anunciar una mayor dureza, aunque pronto queda claro que el objetivo es diferente. Los arreglos evocan escenarios inspirados en el Antiguo Egipto y, sobre una batería cabalgante, se construye un medio tiempo rápido, luminoso y muy efectivo.
La fascinación de Parry por Egipto y las pirámides está profundamente integrada en la mitología de Consortium Project. Resulta evidente que la ambientación egipcia no aparece aquí como simple recurso decorativo. La auténtica estrella del tema son los teclados. Luca Sellitto, compositor tanto de ‘Pyramids Of Power’ como de ‘The Burden Of Truth’, grabó las guitarras y las partes de sintetizador de ambas canciones. El Hammond procede, sin embargo, de Peter-Jan Kleevens, viejo colaborador de Parry y antiguo compañero suyo en Hammerhead. Esa combinación de sintetizadores y órgano clásico contribuye decisivamente a la riqueza de texturas de una canción en la que los teclados terminan convirtiéndose en protagonistas. Ese papel resulta igualmente importante en ‘The Secrets Of Creation’, una pieza que modifica considerablemente el tono general del disco. Su inicio íntimo y elegante presenta una de las composiciones más contenidas de la obra. Las guitarras retroceden mientras el protagonismo recae en las melodías y en una interpretación vocal marcada por el característico vibrato de Parry.
La sección instrumental es breve y parece diseñada para reforzar la dimensión narrativa de la canción. Aquí aparece además una participación especialmente cercana para el público español. Manolo Arias, histórico guitarrista de Niagara, se encarga del solo. Parry explicó que la canción originalmente carecía de esa sección y que Arias creó una parte específicamente para ella. Su intervención funciona precisamente porque se integra con enorme naturalidad en una gran composición que vive de la contención.
Con ‘Awake The Forgotten Souls’ aparece uno de los aspectos más discutibles del álbum. La canción vuelve a apoyarse en un medio tiempo muy clásico y ofrece otra magnífica plataforma para que los teclados desplieguen todo su potencial. También ayuda a ilustrar una sensación que aparece durante las primeras escuchas: la cohesión estilística es tan fuerte que algunos temas necesitan tiempo para revelar plenamente su personalidad. La principal diferenciación suele encontrarse en los arreglos más que en las estructuras, y resulta fácil encontrar ciertos paralelismos entre ‘Awake The Forgotten Souls’ y ‘Pyramids Of Power’. Esta característica exige cierta paciencia, pero termina recompensando al oyente que regresa al disco varias veces.
‘The Burden Of Truth’ rompe parcialmente esa dinámica y demuestra que el álbum todavía se guardaba una de sus mejores cartas. Después de varios cortes dominados por los tempos medios, la canción aumenta considerablemente el pulso. Uno de sus mayores atractivos está en la variedad de atmósferas. Diferentes capas de sintetizador, un piano situado más al fondo y pasajes cercanos al Hammond van modificando sutilmente el color de la composición.
Aquí vuelve a resultar fundamental Luca Sellitto, responsable de la composición, las guitarras y las partes de sintetizador. La pieza contiene algunos de los mejores momentos instrumentales del álbum. Los diferentes ambientes se suceden con naturalidad y el solo de guitarra aparece perfectamente integrado en su desarrollo. Grandilocuente, épica y tremendamente expresiva, ‘The Burden Of Truth’ es una de las mejores canciones del disco y una antesala ideal para el cambio radical de registro que llegará a continuación.
El cierre llega con ‘Nature’s Eyes’, la única balada propiamente dicha del álbum y una elección especialmente acertada para terminar el viaje. Los delicados teclados de inspiración pianística crean una atmósfera melancólica de enorme belleza, mientras la guitarra acústica aporta una calidez que contrasta con la grandilocuencia de buena parte de los temas anteriores. Parry abandona aquí algunos de sus registros más expansivos para moverse en terrenos más íntimos. Incluir una balada al final de un disco de estas características siempre entraña cierto riesgo, pero aquí sucede exactamente lo contrario. ‘Nature’s Eyes’ mantiene una ligera sensación de avance y consigue que la emoción fluya con naturalidad.
Parry reconoció que estuvo a punto de dejarla fuera del álbum porque dudaba de si una balada era la forma adecuada de cerrarlo. Finalmente decidió mantenerla por la importancia de su mensaje. Compuesta junto a Casey Grillo, la canción recupera una preocupación que atraviesa buena parte de la obra conceptual de Consortium Project: el daño que el ser humano está provocando al planeta, la contaminación y nuestra relación con la naturaleza. El deterioro medioambiental y el calentamiento global ya aparecían en capítulos anteriores de la saga, de manera que cerrar Legacy Of Empires regresando a esas preocupaciones crea también una conexión temática con el pasado.
Por todo esto, ‘Nature’s Eyes’ termina siendo uno de los mejores cortes de todo el álbum. Su contención no la hace menos memorable, sino todo lo contrario. Como conclusión para una obra conceptual de estas características, resulta difícil imaginar una elección mejor.
Legacy Of Empires es un trabajo maduro, equilibrado y muy consciente de sus fortalezas. Algunos oyentes echarán de menos un mayor nivel de riesgo o contrastes más pronunciados entre determinadas canciones. También es cierto que, tras las primeras escuchas, puede aparecer la sensación de que el álbum mantiene una línea estilística tan cohesionada que puede llegar a generar cierta sensación de déjà vu en una primera escucha.
Sin embargo, conviene valorarlo por lo que realmente pretende ser. El componente progresivo se encuentra más integrado en la composición que expuesto de forma explícita. Las canciones son relativamente concisas, los estribillos ocupan un papel central y la complejidad aparece principalmente en los arreglos, las armonías y la interacción entre los músicos.
En realidad, el álbum conecta mucho más con la tradición melódica y elegante que Ian Parry lleva cultivando desde los tiempos de ELEGY. Quienes hayan seguido su trayectoria reconocerán inmediatamente ese equilibrio entre accesibilidad, sofisticación, sentimiento y narrativa conceptual.
Puede que le falte ese puñado de momentos absolutamente inolvidables que separan una gran obra de una obra maestra, pero a cambio ofrece algo que tampoco resulta sencillo conseguir: un nivel de calidad extraordinariamente estable. No hay canciones de relleno ni bajones evidentes, y algunos cortes alcanzan cotas sobresalientes, especialmente ‘Gods From The Heavens Above’, ‘The Burden Of Truth’ y la magnífica clausura de ‘Nature’s Eyes’.
Precisamente esa capacidad para absorber diferentes personalidades sin perder coherencia constituye uno de sus mayores méritos. Resulta especialmente fácil recomendarlo a los seguidores de Royal Hunt, pero también a quienes disfruten de ELEGY, Vanden Plas, el metal melódico de raíz progresiva y, en general, de cualquier propuesta donde la canción siga siendo más importante que la exhibición técnica.
Consortium Project ha sobrevivido al paso de las décadas adaptándose sin renunciar a su identidad. Después de escuchar Legacy Of Empires, queda claro que el legado de Ian Parry todavía tiene mucho que decir.
Dr. Reifstein



