Artista: MEGADETH
Álbum: Megadeth
Sello: Tradecraft / BLKIIBLK
Lanzamiento: 23 de Enero de 2026
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El agridulce adiós de Megadeth...
Analizar el cierre de una carrera tan legendaria como la de MEGADETH, requiere honestidad, especialmente cuando el listón quedó tan alto con sus trabajos previos. 'Megadeth' (2026) deja esa sensación que, aunque digno, no logra superar la potencia de sus predecesor y queda un par de plantas más abajo.
Tras el impacto de The Sick, the Dying… and the Dead! (2022), y las expectativas para este cierre de carrera, homónimo, eran astronómicas. Sin embargo, tras varias escuchas, queda una sensación inevitable: Megadeth ha decidido despedirse con un álbum que cumple, pero que se queda corto frente a la brillantez de su lanzamiento anterior.
Si analizamos el álbum en su conjunto, más allá de la comparación directa con el anterior lanzamiento, nos encontramos con un trabajo que se siente como un ejercicio de nostalgia y testamento final.
Al ser un álbum homónimo, Dave Mustaine parece haber querido resumir toda la carrera de la banda en un solo paquete. Hay destellos del Speed Metal de los 80, de la técnica de los 90 y la producción moderna de los dos-miles. Es un disco que no busca ganar nuevos fans, sino darle a los 'Die-Hard' una última dosis de la fórmula clásica. El álbum es, en general, más rápido pero menos técnico que sus predecesores inmediatos.
La base rítmica de Dirk Verbeuren sigue siendo el motor más potente de la banda. Sus patrones de batería son, sin duda, lo mejor del disco, manteniendo una energía frenética incluso cuando los riffs de guitarra se vuelven predecibles.
James LoMenzo aporta una solidez muy rockera, pero se echa de menos ese protagonismo del bajo que a veces definía canciones complejas en el pasado.
Como es habitual en Mustaine, el disco navega por sus temas predilectos, conspiranoia y política, ya que hay varias canciones que critican el estado actual del mundo, aunque con metáforas que a veces resultan un poco repetitivas. Hay un tono muy personal en temas como 'Last Breath', donde Dave parece reflexionar sobre su propia mortalidad y su supervivencia al cáncer y a las disputas de la industria.
En una clasificación general, este disco probablemente se sitúe en la parte media de su discografía. No llega a las obras maestras absolutas de los 90, ni supera la brillantez de su etapa 2016-2022, pero está muy por encima de experimentos fallidos. Es un álbum sólido, honesto, pero conservador. Megadeth ha preferido jugar sobre seguro en lugar de intentar reinventar la rueda una última vez.
Si Dystopia fue el renacimiento y The Sick, the Dying… and the Dead! la consolidación de una segunda era dorada, este nuevo álbum se siente más como una vuelta a la zona de confort. Mientras que en el disco de 2022 encontrábamos composiciones complejas y arriesgadas como 'Dogs of Chernobyl' o la frenética 'Night Stalkers', en este nuevo trabajo Dave Mustaine apuesta por estructuras mucho más simplificadas.
Es el primer álbum de estudio con Teemu a la guitarra, y aunque sus solos son técnicamente impecables, como se aprecia en cortes como Tipping Point o Let There Be Shred, para mi, la química compositiva, no alcanza los niveles de la dupla Mustaine-Loureiro. La sombra de Kiko es alargada; se extraña esa fluidez melódica y esos matices casi progresivos que hicieron del anterior álbum una obra maestra moderna.
La producción de Chris Rakestraw sigue siendo sólida, pero aquí los riffs se sienten menos 'afilados'. La voz de Mustaine, que en el disco anterior sorprendió por su agresividad bien canalizada, aquí suena algo más fatigada y procesada. Canciones como 'I Don't Care' tienen esa actitud punk que Dave ama, pero carecen de la profundidad temática y musical que nos voló la cabeza hace cuatro años.
No es, ni mucho menos, un mal disco. Megadeth sigue siendo una apisonadora en directo y este álbum tiene momentos de puro Speed Metal para dicha temática. Sin embargo, comparado con la 'trilogía de redención' que venían construyendo, este capítulo final se siente menos inspirado. Es un final digno, pero no el broche de oro que esperábamos tras la magistral lección de Thrash que fue su anterior entrega.
Me parece realmente triste tener que decir que el tema que más pegada posee del álbum sea su composición junto a James, Lars y Burton, Ride The Lightning, ya que además de ser muy fiel al original, el solo que se marca en el, es realmente impresionante.
Más allá de esto, quiero destacar los tres adelantos de la banda, Tipping Point, I Don’t Care y Let There Be Shre como mejor composición propias del álbum. Llegando a casi el notable, (solo bien alto) otros como Hey God, una bastante lograda, Obey The Call, o Made to Kill, este último con un Dirk Verbeuren sobresaliente, como he dicho ya, lo más destacable de este trabajo.
Lo mejor?… La energía es contagiosa no lo voy a negar. No suena a una banda 'cansada' en términos de velocidad. Sigue habiendo ese 'veneno' característico en la ejecución.
Lo peor?... La falta de ganchos memorables. Tras terminar el disco, pocas melodías se quedan grabadas en la cabeza.
Concluyendo... Si con The Sick, the Dying… and the Dead! rozó el 10, aquí Dave y los suyos nos dejan un 7 raspado en lo que en principio, es su despedida musical. Una lastima, por que las expectativas eras muy altas, al menos las mías. Esperemos que, como todas estas bandas que anuncian su despedida, la formación, o mejor dicho, Dave se retracte, se de cuenta que el disco no es el cierre de oro para una carrera tan brillante como la de MEGADETH y nos ofrezca en el futuro un álbum de mayor calidad, o al menos, de mayor facturación, donde los temas se nos queden grabados en el cerebro, ya que en este “Megadeth”, todos sus temas pecan de eso mismo, de no dejarnos con esa sensación, al menos una vez de… “La hostia, que cañonazo”
Miguel Egun




