Rob Halford, vocalista de JUDAS PRIEST, le contó al ex bajista de Megadeth, David Ellefson, durante una charla en la Rock ‘N’ Roll Fantasy Camp, cómo logró mantenerse limpio y sobrio desde hace casi 40 años.
Mi primer concierto sobrio con Judas Priest fue en el Tingley Coliseum en 1986 en Albuquerque, Nuevo México y estaba absolutamente aterrorizado. Estaba aterrado. Y la primera vez que canté limpio y sobrio fue algo extraordinario. Me sentí tan elevado, simplemente al senti la música por primera vez en su estado más puro, sin distracciones, en la realidad. Y escucharme a mí mismo y a mi voz, lo que puede hacer, a mis compañeros de banda. Me di cuenta que no necesitaba nada de eso para llegar a donde estoy.
Nuestro negocio solía tener una racha terrible de gente que perdía a otros y que se metía en líos muy serios. Muchos nos hemos recuperado. Hoy en día, cuando llega el autobús de la gira a un concierto, los chicos se bajan de un salto, sacan pesas y se ponen a saltar a la cuerda junto a los portaequipajes, y eso está genial. Ya no se ve tanto, porque antes era por la presión social. Leías esas historias de rock and roll sobre rockeros haciendo locuras, cosas peligrosas. Sentías que era un rito de iniciación, que tenías que pasar por eso, por alguna razón extraordinaria. ‘Ah, hago eso porque fulano hizo aquello’. Y entonces estás entregando tu vida a algún otro propósito, algo que nunca deberías hacer. En fin, con la gracia de Dios sigo adelante. Y no quiero despertarme nunca más sintiéndome enfermo y cansado, que es lo que solía pasarme
Es difícil expresar cuando fue el momento en el que pensé dejarlo, pero cuando te hacen un lavado de estómago porque estás harto de sentirte mal y todo a tu alrededor es tan oscuro y sombrío que solo quieres escapar de todo eso, eso fue parte de la primera gran crisis mental que sufrí. Y poco después, tras golpear la pared por enésima vez, necesitaba que me arreglaran las paredes. Después de tantas copas, me enfadaba conmigo mismo y empezaba a golpear paredes. Las de pladur eran mis favoritas.
Cualquier persona en recuperación te dirá que llega un punto en el que ya no puede más y se cansa de sentirse mal, así que decide cambiar. Y piensas que a partir de ahí todo será fácil. Pues no. Todos los días para mí, cuando aparece un anuncio de cerveza o de licor fuerte es increíble. Nunca se va. Por eso se llama adicción. Soy un adicto. Soy un alcohólico y drogadicto en recuperación. Así que nunca se va del cuerpo. La fuerza y ??el poder que obtienes de tu poder superior, de las herramientas que tienes al mantenerte limpio y sobrio, son una referencia ahora mismo. Siempre están presentes. Por eso, estoy tan feliz y agradecido de estar en este punto y vivir el presente.




