
Como ya os anunciamos anteriormente, este año queríamos poner en alza y darle un toque especial a las crónicas de esta edición. Ayer os traíamos las crónicas de la primera jornada del ZURBARAN ROCK. Hoy es el turno (antes de las crónicas de la segunda jornada) de la actuación que HEAVEN’S GATE realizó en acústico em la plaza Llana de Afuera de la capital burgalesa.

A las 13:30 del sábado 11 de julio, el Escenario Fundación Círculo del Zurbarán Rock, instalado en la Plaza Llana de Afuera, junto a la imponente Catedral de Burgos, acogió uno de los momentos más singulares y memorables de la IX edición del festival. Lejos de los grandes escenarios, las pantallas gigantes y los decibelios de la noche anterior, Heaven's Gate ofreció un breve pero intenso concierto acústico que terminó convirtiéndose en uno de esos pequeños regalos que hacen especial una cita como esta.

El emplazamiento no podía ser más acertado. Con la catedral dominando el horizonte y una plaza que invitaba a bajar revoluciones por unas horas, el único elemento capaz de competir con la belleza del entorno fue el inmenso calor que acompañó toda la actuación. El propio Herbie Langhans hizo referencia en varias ocasiones a las altas temperaturas, arrancando más de una sonrisa entre los asistentes. No le faltaba razón.
La organización habilitó además un pequeño foso para facilitar el trabajo de los medios acreditados, un detalle siempre de agradecer y que volvió a poner de manifiesto el exquisito trato dispensado a la prensa durante todo el festival. Tampoco faltaron Red-Trysha y Van Halien, maestros de ceremonias habituales de todo el festival, que ejercieron una vez más de perfectos anfitriones.
La imagen sobre el escenario ayudaba a entender el tono de la actuación. Todos los músicos, con la única excepción del percusionista, que sustituyó la batería tradicional por un cajón acústico, aparecieron protegidos con sombreros o gorras en una suerte de pacto tácito contra el sol burgalés, aunque tenían una pérgola que les protegía del astro rey. La estampa tenía algo de entrañable: una leyenda recuperada del heavy metal alemán interpretando sus clásicos con la catedral observando impasible a pocos metros.

El repertorio, cuidadosamente seleccionado, recorrió buena parte de la historia de la banda. 'In the Mood', perteneciente al EP acústico homónimo abrió la mañana antes de dar paso a 'In Control', tema que da nombre al primer trabajo de la banda y que confirmó desde el principio lo bien que les sentaría el formato acústico a estas composiciones.
La nostalgia continuó con 'The Children Play', extraída de Planet E., antes de que llegara 'Livin' in Hysteria'. Fue entonces cuando se produjo uno de los momentos más simpáticos de la mañana. Presentando la canción, Herbie Langhans recordó que era un auténtico fan de la banda en aquella época y que, además, todos habían crecido en la misma ciudad, aunque él era mucho más joven.
La inmediata protesta, fingidamente indignada, de Sascha Paeth provocó las carcajadas del público, obligando al vocalista a puntualizar rápidamente que él era 'varias décadas más joven'. Más allá de la broma, el mensaje era claro: para Herbie, pasar de admirador a cantante de Heaven's Gate sigue siendo, muchos años después, un auténtico privilegio.

Conviene señalar, además, un detalle que no pasó desapercibido. Durante buena parte de la actuación, Herbie contó con el apoyo de una pequeña tablet situada frente a él desde la que podía consultar las letras. Lejos de desmerecer su actuación, resulta perfectamente comprensible si tenemos en cuenta que hablamos de un repertorio que no formó parte originalmente de su carrera y que incluye canciones publicadas hace más de tres décadas. Y, sinceramente, si algo demostró aquella mañana es que la tecnología puede ser una excelente aliada cuando permite a un músico centrarse en lo importante: interpretar, conectar y disfrutar.
Porque si había alguna duda sobre cómo respondería el vocalista en un formato tan expuesto, quedó despejada rápidamente. Un concierto acústico es probablemente el escenario más exigente para cualquier cantante. No hay distorsión, ni volumen atronador, ni artificios detrás de los que esconderse. Todo queda al descubierto. Y Herbie superó la prueba con nota, apoyado además por unos coros constantes y muy efectivos de buena parte de la banda, especialmente de Sascha Paeth y de Robert Hunecke-Rizzo, que aportaron una profundidad adicional a las interpretaciones.
Hubo, no obstante, un momento que sobresalió por encima del resto. La interpretación de 'Best Days of My Life', también incluida en Livin' in Hysteria, supuso uno de los puntos álgidos de la actuación. Las baladas son, probablemente, las grandes beneficiadas cuando una banda decide desenchufar sus instrumentos, y el clásico de 1991 adquirió un carácter todavía más íntimo y emotivo en el que la Plaza Llana de Afuera pareció detenerse durante unos minutos.

La respuesta del público estuvo a la altura. En varias ocasiones, Herbie pidió la colaboración de los asistentes en forma de palmas, encontrando siempre una respuesta entusiasta por parte de una audiencia completamente entregada. Eso sí, el calor obligó a tomar decisiones estratégicas. Una parte del público siguió el concierto refugiada bajo las escasas sombras cercanas, mientras que un nutrido grupo de valientes permaneció frente al escenario durante toda la actuación, soportando estoicamente el sol del mediodía burgalés. Y si alguien está dispuesto a pasar cuarenta minutos bajo un calor abrasador para asistir a un concierto acústico, es porque lo que está ocurriendo merece realmente la pena.
La despedida llegó con 'Hell for Sale!', perteneciente al álbum homónimo publicado en 1992, y con una última parada obligatoria en 'Gate of Heaven'. Antes de comenzar, Herbie volvió a hacer gala de su sentido del humor, bromeando con que ya era prácticamente hora de la siesta, arrancando una nueva ovación de un público que, a esas alturas, ya estaba completamente entregado.
Y cuando parecía que el concierto había entregado todo lo que tenía que ofrecer, llegó el desenlace. Quizá llevado por el momento, quizá incapaz de resistirse, Herbie decidió cerrar 'Gate of Heaven' de la única manera posible: lanzando uno de esos agudos imposibles que se han convertido en una de sus señas de identidad. Fue una pequeña licencia en una actuación marcada por la cercanía y la contención, pero también un recordatorio de que, por mucho que cambien los formatos, un cantante de heavy metal siempre será un cantante de heavy metal.

Entre las últimas palmas, el sofocante calor burgalés y la silueta de la Catedral de Burgos el acústico de Heaven's Gate llegó a su fin dejando una sensación difícil de describir. Fue breve, íntimo, divertido y sorprendentemente emotivo. Uno de esos momentos que, con el paso de los años, probablemente ocuparán un lugar privilegiado en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de vivirlo.
Podéis leer las crónicas y ver imágenes de las actuaciones de la primera jornada del festival pinchando AQUÍ.
Texto y Fotos: Dr. Reifstein



