

10 DE OCTUBRE DE 2026 - SALA CUSTOM - SEVILLA
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Sevilla recibió a Ronnie Romero y Gus G., dos músicos de primer nivel que unen fuerzas en su gira Convergence Fest 2026. Con parada previa en Pamplona y al día siguiente en Santiago de Compostela, ambos protagonizaron en tierras andaluzas una noche marcada por la calidad instrumental, un sonido sobresaliente y un repertorio ecléctico para rendir homenaje a grandes leyendas del género durante dos horas y media.

La sala Custom acogió un conciertazo que merecía una respuesta de público mucho mayor conociendo la categoría de los protagonistas, que se entregaron a tope tanto en la parte musical como en sus interacciones con el público.

El encargado de abrir la velada fue Ronnie Romero, una de las voces más reconocibles del hard rock y el heavy metal contemporáneos. El chileno ha desarrollado buena parte de su trayectoria vinculada a distintas formaciones y proyectos, una experiencia que le ha permitido moverse con naturalidad entre los registros más melódicos del hard rock y la potencia del heavy metal clásico.

Su actuación repasó diferentes etapas de su carrera, poniendo de manifiesto una de sus principales virtudes: una voz poderosa, versátil y con la personalidad necesaria para afrontar repertorios asociados a grandes nombres de la historia del rock. Romero no necesitó artificios para demostrar sus condiciones, apoyándose en su capacidad vocal para conectar con el público.

El tramo final de su actuación reservó un guiño especial a Judas Priest con Turbo Lover, un clásico de la banda británica que aportó un cierre muy coreado a su primer paso de la noche por el escenario.

Tras Romero llegó el turno de Gus G., guitarrista griego conocido internacionalmente por su etapa junto a Ozzy Osbourne y por liderar Firewind, además de su trayectoria en solitario. Su propuesta elevó el protagonismo de las seis cuerdas con una combinación de precisión técnica, contundencia y melodía. Lejos de convertir el virtuosismo en un mero ejercicio de exhibición, aunque se marcó un solo con la guitarra en la nuca, Gus G. puso su dominio instrumental al servicio de composiciones que conservan el gancho del heavy metal más directo.

Su repertorio individual arrancó con Steel Burner y continuó con una selección que permitió recorrer distintas facetas de su carrera en solitario, desde los pasajes más veloces y agresivos hasta los momentos en los que la expresividad de la guitarra adquirió mayor protagonismo.

Pero la noche todavía guardaba su capítulo más especial. Sin pausa, Ronnie Romero y Gus G. compartieron escenario para afrontar un repertorio conjunto que convirtió la recta final en un homenaje a grandes nombres del género. La combinación de la voz de Romero con la guitarra de Gus G. encontró su terreno ideal en una sucesión de versiones y composiciones propias que recorrió varias décadas de historia del rock.

Este tramo compartido comenzó con The Mob Rules, de Black Sabbath, antes de enlazar con Kill the King, canción elevada a la categoría de himno por Rainbow. Desde ese momento, la complicidad entre ambos músicos se convirtió en uno de los grandes atractivos de la actuación. Romero aportó la fuerza y los matices de una voz curtida en repertorios exigentes, mientras Gus G. desplegó solos de guitarra precisos, veloces y llenos de carácter.
La noche continuó con Frenemy y My Premonition antes de recuperar la electricidad de Deep Purple con Highway Star. También hubo espacio para I Am the Fire, uno de los temas más representativos de la carrera en solitario del guitarrista, y para viajar hasta el universo de Rainbow con Stargazer, una composición especialmente exigente en el apartado vocal que permitió apreciar las condiciones de Romero, quien confesó su predilección por este tema.

El homenaje a Ozzy Osbourne, figura fundamental en la trayectoria de Gus G., llegó con Bark at the Moon y Shot in the Dark, dos temas que encajaron de manera natural en un repertorio con cierre reservado para War Pigs, otra pieza imprescindible de Black Sabbath, con la que ambos artistas pusieron el broche a una actuación de enorme intensidad y magníficos músicos de acompañamiento en todo momento.
Texto: Helena Giráldez / Álvaro Geneiro
Fotos: Álvaro Geneiro



