Crónicas y fotos de Gotthard, Hardcore Superstar y Reckless Love (Madrid)

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Aquí os dejamos las crónicas de Gotthard, Hardcore Superstar y Reckless Love en Madrid del  pasado 25 de octubre…

 

GOTTHARD + HARDCORE SUPERSTAR + RECKLESS LOVE
25 – Oct – 2014 – Sala La Riviera (Madrid)

Ejercicio de autocomplacencia

A una hora intempestiva, aunque plenamente justificada por la planificación de los horarios de las tres bandas, teníamos en la capital uno de los carteles más esperados de la temporada, aunque con un duro rival como el clásico del fútbol español Real Madrid-Barcelona, que hizo que no se agotara el papel, a pesar de la excelente entrada. Un gran acierto de los promotores, conceder a cada grupo la posibilidad de hacer su repertorio completo, convirtiendo esta sesión en un tres por uno, o lo que era lo mismo, ver a tres grupos en gira a la vez.

A las 17:45 y con exquisita puntualidad, teníamos a Reckless Love delante de nosotros, con una gran afluencia de público a pesar de la hora, y con un entusiasmado público que se sabía sus canciones de memoria. Los finlandeses, que ya habíamos visto hace tres años en aquel fantástico Rockfest que duró un par de días, salieron a por todas desde el inicio, con un cartel de fondo muy colorido con el logo de la banda.

Comenzaron con «I love Heavy Metal», que a pesar de su título, es más hardrockero y melódico, destacando como siempre su vocalista, el rubio Olli Herman, que nos recuerda un poco a Dave Lee Roth en su época de esplendor, por esos movimientos y saltos, que tienen mucho éxito entre el publico femenino. Su descarga de Glam Rock, con temas muy pegadizos que entran a la primera, continuo con la cañera «So happy I could die», la coreada «On the radio», seguidas de «Bad lovin», «Edge of our dreams» y «Back to paradise».

El espíritu de los ochenta está muy vivo con grupos como este, que nos meten en la maquina del tiempo, y con sus canciones y sus videos, nos recuerdan aquella época donde la MTV no paraba de lanzar videos muy pegadizos y comerciales, de grupos como Bon Jovi, Poison, Motley Crue, White Lion, etc, donde el glamour, el Hard Rock Melódico y unos cantantes guaperas, acaparaban el protagonismo musical.

Gozaron de un excelente sonido y consiguieron conectar con el público a la primera, que cantó, hizo los coros, y aplaudió con ganas temas como «Sex, drugs & Reckless love», «Dance», de corte casi electrónico en sus inicios y de ritmo discotequero, y «Born to break your heart». Para la parte final dejaron sus grandes éxitos, y eso que tienen una gran facilidad para componer singles que lleguen muy arriba en las listas, como «Beautiful bomb», auténtico bombazo como sugiere su título, «Animal attraction», «Night on fire», de ritmo tribal en sus inicios, y cerrando con otro exitazo como «Hot», con lanzamiento de la camiseta por parte de Olli al público, que nos dejó a todos con ganas de más. Aunque hicieron una hora y trece temas, según nos contaron desde la organización tenían quince minutos más que no utilizaron.

Tiempo después para otro combo nórdico como Hardcore Superstar, que también lucían un espectacular cartel, y que cuentan con una buena legión de seguidores en nuestro país, que llevaron al cuarteto de Gotemburgo en volandas. A pesar de que en sus inicios hacía Sleazy Rock, con cada uno de sus ocho discos han ido variando su propuesta, aunque sin salirse de ese Hard Rock sucio y macarra que tanto nos gusta.

Después de la intro «This worm’s for Ennio», arrancaron su trepidante actuación con «Moonshine», siguiendo con «Kick on the upperclass», «Into debauchery», una magnífica «My good reputation» y la potente «Dreamin’ in a casket».

Su cantante Joakim Berg, miembro fundador junto con el bajista Martin Sandvik, es un auténtico torbellino que no para de recorrer el escenario de punta a punta, animando a los asistentes e invitándoles a participar con él en esta ceremonia hardrockera. Creo que somos varios los que pensamos que, la banda ganaría enteros con un segundo guitarrista que acompañara a Vic Zino sobre las tablas. Destacar también que la pegada de Magnus Andreasson, juega un papel muy importante, en la contundencia y energía de la banda en directo.

El ritmo no iba a decaer en ningún momento con cortes como el rockanrollero «Liberation», «Guestlist», el poderoso «Wild boys», el gamberro «Last call for alcohol», o el pegadizo «Above the law», que cerró la primera parte de la actuación antes de los bises. Su música, deudora de grupos como Hanoi Rocks, donde la huella de Michael Monroe es imborrable, gana muchos enteros en directo, donde apenas dejan un momento para la pausa, mostrando una gran derroche de energía.

Volvieron al escenario con una balada como «Run to your mama», contando con la complicidad del público en los coros, para aumentar la intensidad con su nuevo single «Glue», y poner un bonito colofón con la festiva y cautivadora «We don’t celebrate sundays», que puso a la sala a botar y a corear ese pegadizo estribillo.

Gran actuación de los suecos, que tampoco consumieron sus setenta y cinco minutos disponibles, aunque estuvieron cerca, y se abonaron también al trece en el numero de canciones para su actuación.

Con estos invitados tan especiales (nunca me gustó el termino despectivo de teloneros), que habían dejado el listón muy alto para los protagonistas de la noche, Gotthard tenían que hacer lo que han hecho en sus últimas visitas, pero no fue así.

Grandes músicos, un excelente repertorio, y un público que adora a la banda, no parecieron suficientes ingredientes, porque el show de los suizos se nos hizo bastante aburrido, sin la intensidad y el ritmo suficiente de unas estrellas del cartel, que pecaron en exceso de baladas, interrupciones, y juegos con el público, en detrimento de esa continuidad necesaria para que un concierto de Hard Rock sea entretenido, vibrante y terminemos diciendo que se nos ha hecho corto.

Lo cierto es que empezaron muy bien tras esa pequeña introducción llamada «Let me in Katie», con dos buenos latigazos de su nuevo trabajo, el tema homónimo «Bang!» y «Get up’n’ move on», con un Nic Mader que nunca podrá llenar el vacío de nuestro añorado Steve Lee, pero que se ha adaptado muy bien a la formación suiza, mostrándose cada vez más suelto y participativo.

Continuaron con «Sister moon», pasando después Leo Leoni, el más divertido en escena, a preguntarnos si estábamos preparados para «Right on», mientras preparaban el talk box para los efectos de sonido (todavía recordamos cuando Armando de Castro lo utilizaba en «Con botas sucias» hace más de treinta años), e incorporándose Nic con otra guitarra. «Master of Illusion» y «Domino effect», ambas del disco homónimo, continuaron con la buena tónica, pero tras la magnífica «Feel what I feel», llegó la primera balada de la noche con «The call», que en si misma hubiera sido comprensible, pero vino encadenada con otras dos grandes baladas más como «Heaven», y la excelente «Remember it’s me», pero que causaron un bajonazo en una gran parte de la audiencia, sin llegar a remontarlo en ningún momento.

Con «What you get», de su último álbum volvieron a poner intensidad, pero duró muy poco porque en «Starlight», invitaron a subir a una parte del público, que se repartió entre los distintos micros para hacer los coros, y la espera hasta que arrancó el tema se hizo larguísima. Para rematar a un público que llevaba muchas horas en la sala, hicieron un set acústico con «The train», «C’est la vie» en la que Nic tocó el acordeón, y «One life, one soul», posiblemente su mejor balada a nivel compositivo, pero el exceso de temas lentos ya era acuciante.

En la parte final llegó la indispensable «Hush», versión del clásico que escribió Joe South y que popularizaron Deep Purple, que siempre funciona muy bien en directo, aunque aquí introdujeron un fragmento del «Hey Joe» de Jimi Hendrix, aprovechando para presentar a todos los miembros del grupo, y alargándola en exceso. Hasta su mayor hit, «Lift u up», nos pareció desmedido, con una interminable intro, que incluyó fragmentos de Deep Purple y Status Quo, y que sirvió de despedida antes de los bises.

Para cerrar, sonó una espléndida «Anytime, anywhere», para mi su canción más emblemática, y cuando nos esperábamos otro himno para cantar, volvieron a echarnos un jarro de agua fría con su enésima balada como fue «Thank you» de su último ‘Bang!’, que aunque pudiera parecer un agradecimiento hacia su audiencia, fue un final muy decepcionante.

Esperemos que estas críticas constructivas lleguen al seno de la banda, y que tomen nota para sus próximas visitas, porque esta formación nos encanta, sus canciones nos transmiten, y todos podemos equivocarnos alguna vez, pero lo que está claro es que volveremos a acudir a su próxima cita porque confiamos en ellos.

Texto y fotos: José Luis Martín

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