CD REVIEW: YNGWIE MALMSTEEN – “Blue Lightning”

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Artista: Yngwie Malmsteen
Álbum: Blue Lightning
Sello: Mascot Records
Fecha: 29 de marzo de 2019
Nota: 7/10

Yngwie Malmsteen es de esos nombres que con sólo citarlos suena incluso a los más neófitos en esto del rock y del metal. Componente de los míticos Alcatrazz lleva desde los años ochenta dando caña a las seis cuerdas, lo que nos da una idea de la dimensión que alcanza el músico ante el que nos encontramos.

Tras haber colaborado con pesos pesados como Mike Vescera Joe Lynn Turner o Jeff Scott Soto, y tras un buen puñado de discos en solitario, vuelve a la primera línea de combate con este “Blue Lightning”, un disco que puede generar muchas expectativas por el nombre que lo firma pero que, siendo plenamente sincero, me ha dejado un poco frío.

Y esto ha sido así no por falta de calidad (puesto que el tema calidad es algo incuestionable en Malmsteen), me ha dejado un poco frío porque nos encontramos con un disco de versiones como primer motivo, lo cual no tiene por qué ser algo negativo a la fuerza (hay ejemplos de músicos que hacen discos de versiones realmente exquisitos), pero a este motivo hay que sumarle el segundo, y es que la mayoría de las canciones incluyen una sobredosis de tecnicismo guitarrero marca de la casa, para demostrar al mundo el par de manos que tiene para manejar ese mástil y olvidarse un poco de realizar unas versiones atractivas, interesantes… Ese punto de rescatar un tema que tenga veinte o treinta años y darle un nuevo look.

Vamos a ver esto rápidamente, en el corte que abre el disco, “Blue Lightning”, ya que la mitad de su duración prácticamente consiste en un solo de Yngwie Malmsteen y el resto son las partes cantadas del corte, una estructura que se va a repetir hasta la saciedad en este disco, restando un buen puñado de la enorme cantidad de quilates que podría llegar a ofrecer de haber optado por otra vía para hacer estas canciones.

Por supuesto, entre medias nos vamos a encontrar con algún corte plenamente instrumental, donde el guitarrista hace un ejercicio descomunal de virtuosismo (no sin cierto ego, todo sea dicho) para dejar patente que está donde está por méritos propios, y eso es algo que no voy a ser tan osado de discutir, puesto que discutir que Yngwie Malmsteen es uno de los mejores guitarristas de la historia es como discutir la inauguración del metro de Madrid en 1919. Aunque también hay que decir que este tipo de cortes ocupa muy poco espacio en el disco, pues apenas son dos, titulados “1911 Shut” y “Peace, Please”, siendo este segundo una pieza realmente excepcional, a medio tiempo y con una melodía realmente maravillosa, convirtiéndose, al menos para el gusto de quien les escribe, en una de las mejores, si no la mejor canción de este álbum. Un corte que merece varias escuchas y con un buen sistema de audio (si lo podemos acompañar con un vaso de un buen whisky o un buen bourbon el menú será completo).

Dentro de las versiones también vamos a tener algunas que, aún llevadas a ese terreno de mantener la estructura original metiendo esa dosis de virtuosismo marca de la casa, quedan realmente atractivas a la hora de escucharlas, y pueden servir como ejemplo de este tipo de cortes todo un clásico que creo que hay que tener mucho valor para versionar y más como lo hace Malmsteen, hablamos de “Smoke On The Water”, un tema más que mítico de Deep Purple y que, como digo, creo que hay que ser muy valiente para versionar dando un toque tan personal. Sí, es cierto que respeta mucho la estructura original de la canción, que desde el primer acorde la conocerá hasta quien no le esté prestando nada de atención al disco, pero una vez que entra la primera estrofa nos vamos a encontrar esas guitarras tan características del músico escandinavo, y es a partir de este momento donde creo que se merece el elogio la versión que realiza.

Algo similar pasa con la versión de “Paint It Black” de sus Satánicas Majestades, The Rolling Stones, otra cover que es para quitarse el sombrero, respetando la estructura del tema original pero metiendo su toque personal y logrando un resultado exquisito.

En definitiva, un disco de luces y sombras, que nos recuerda por momentos al mejor Malmsteen que hayamos podido escuchar, y que por momentos nos puede dejar un poco a medias con ese ejercicio excesivo de virtuosismo que, algunos cortes, quizá no requieran y sí que requieran ceñirse un poco más a lo que se escribió originalmente por parte del autor que sea, siempre pudiendo dar su toque personal. Desde luego a quien le guste la carrera en solitario de Yngwie Malmsteen encontrará un disco que seguramente le gustará, pero para quien busque en estas versiones un ejercicio de repaso a la historia del rock y del metal con un toque personal quizá se queden como servidor, “ni chicha ni limoná”.

Joseph Draven

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