2 de mayo de 2026
Sala Capitol – Santiago de Compostela
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A continuación os dejamos una de esas crónicas que se nos quedan en un rincón por una cosa o por otra. Como decimos cuando nos pasa: ‘Más vale tarde que nunca’… Mil disculpas para tod@s…
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La Sala Capitol de Santiago acogió una de esas fechas que, desde el mismo momento en que se anuncian, ya apuntaban a algo especial. Aphonnic no venían simplemente a cumplir con una parada más del Crema Tour: venían a casa, a reunir en una sola noche a buena parte de su público gallego y a demostrar que, después de dos años exprimiendo un disco como Crema, todavía quedan ganas y emoción para seguir defendiéndolo. Y vaya si lo hicieron.
La cita tenía todos los ingredientes para convertirse en una celebración: un recinto emblemático, única fecha gallega en sala durante este 2026, repertorio ampliado, invitados especiales y esa sensación tan difícil de explicar, pero tan fácil de reconocer, de que una banda está tocando en terreno propio. Aphonnic no necesitaban demostrar nada, pero salieron como si tuvieran que ganárselo todo otra vez.

La primera sorpresa llegó con la introducción. Cuando todo parecía preparado para arrancar con su habitual e inquietante intro de Saw, Aphonnic se sacaron de la manga el primer troleo de la noche: una proyección en la que Chechu, Alén, Richy e Iago agradecían el apoyo del público entre bromas, jugando incluso con la duda de si la sala estaría llena o no. Obviamente, terminó estándolo. Una forma sencilla, cómplice y muy bien tirada de aprovechar la gran pantalla de la Capitol.
Tras el chascarrillo, que la banda defendió a posteriori en redes como lo mejor del bolo (lo desmiento contundentemente: lo mejor vino después), llegó esta vez sí el ritual con Saw. Poco a poco, los cuatro fueron ocupando el escenario hasta que la maquinaria terminó de encajar, y entonces cayó el primer zarpazo: ‘Azúcar de Algodón’. Desde ese instante quedó claro que la Capitol no iba a ser una sala, sino una caldera.
El inicio fue especialmente efectivo, con ‘Aquellos Maravillosos’, ‘Dulce de Leche’ y ‘Kalebo Rock&Roll’ funcionando como un primer golpe sobre la mesa. Aphonnic no apostaron por ir subiendo la intensidad poco a poco ni por tantear el terreno: salieron a por todas, con esa mezcla tan suya de rabia, melodía y emoción que los ha convertido en una de las bandas más reconocibles del metal alternativo estatal.

Desde los primeros compases, además, quedó claro que el público no había ido a mirar. La Capitol cantó, saltó y se movió con una intensidad que empujó el concierto varios peldaños hacia arriba, convirtiendo cada estribillo en una respuesta colectiva y cada arreón de la banda en una sacudida compartida. Hubo momentos en los que la sensación era casi la de una marea: brazos en alto, voces desbordadas y una entrega constante que hizo que Aphonnic se sintieran arropados en todo momento por un público que empujó cada tema como si fuera propio.
Chechu volvió a ejercer como eje absoluto del concierto. No se limita a cantar. Es hilo conductor, empuja, abraza y prende fuego a la audiencia cuando toca. Pero sería injusto dejarlo solo en primer plano, porque la banda sonó compacta, afilada y con una seguridad aplastante. Alén sostuvo la pegada con una solvencia enorme; Richy volvió a dejar claro que su bajo no vale como actor secundario, e Iago, además de firmar una labor impecable a la guitarra, aportó esos coros cargados de rabia que elevan muchos de los temas a otra dimensión.

‘Reproches’ dejó uno de los primeros momentos visuales potentes de la noche, con Chechu e Iago al frente y reforzando esa sensación de banda completamente conectada. A partir de ahí, ‘En Globo’, acompañada por el vídeo musical proyectado en pantalla, ‘Hijos de Dios’ y ‘Necios’ fueron endureciendo el pulso del concierto hasta llevarnos a uno de los primeros grandes regalos de la velada: la aparición de Rolo, de la banda Tremilonce. Su presencia añadió todavía más músculo a un tramo que ya venía lanzado, convirtiendo ‘Necios’ en uno de los golpes más contundentes de la noche.
Y entonces llegó ‘Melodía Antifascista’, que en Aphonnic nunca es un tema más, especialmente en estos tiempos que corren. En Santiago sonó con una fuerza especial, apoyada además por el componente visual del concierto, gracias a la pantalla de la Capitol.
‘Sin Cicatrices’ abrió una zona más emocional del repertorio antes de uno de los momentos más esperados de la noche: el bautismo en directo de ‘Panenka’, tema cuyo estreno ya habíamos recogido en Metalegun. Al tratarse del único tema nuevo de Aphonnic desde Crema y con la buena acogida que había tenido, parecía difícil que se quedara fuera, aunque Chechu confesó que llegaron a planteárselo.

Su presencia en el setlist ya justificaba parte de ese carácter especial anunciado para la fecha. Con Chechu y Richy al frente, el tema funcionó como uno de esos instantes que hacen sonreír al público más fiel antes incluso de terminar de arrancar. No todos los conciertos tienen estrenos reales, y este desde luego sí que lo tuvo.
Tras ‘Amarga Despedida’, llegó ‘Honrada Avestruz’, dedicada a Frijolito, como es habitual. Otro de esos temas clásicos en los que Aphonnic mezclan mala leche, denuncia y estribillos que se clavan sin pedir permiso. ‘Osos Color Salmón’ mantuvo la intensidad antes de que ‘Doña Inés’ volviera a enseñar el colmillo más crítico de la banda. Aphonnic tienen esa virtud de no sonar nunca impostados cuando se ponen reivindicativos, con canciones que funcionan igual de bien como sacudida sonora que como reflexión.
Pero si hubo un momento verdaderamente especial en el tramo final fue ‘Crisantemos’, engrandecida por la aparición de Adhara Caamaño, voz de Adhara & Ritman. No era una elección cualquiera: hablamos de una pieza de La Reina que no aparece habitualmente en los setlists recientes de Aphonnic, y recuperarla para esta fecha ya decía mucho del carácter de la noche. Además, es uno de esos temas que se salen del carril más habitual de la banda, más desnudo, más contenido y con una carga emocional durísima, de esas que no necesitan levantar el volumen para golpear.

La presencia de Adhara Caamaño aportó una textura distinta, más orgánica y cercana, con ese punto de raíz que encajó a la perfección en una noche así. Fue uno de esos instantes que justifican por sí solos lo de “concierto especial”: una canción recuperada para la ocasión, una invitada con identidad propia y una Capitol completamente dentro de lo que estaba ocurriendo.
Después llegó ‘Cunfía’. Estaba claro que estábamos en la parte relajada del concierto, y ahí la Capitol se convirtió en un pequeño remanso de calma, pero no de bajada, sino de comunión. La bajada de revoluciones fue un espejismo, y ‘Caracol en Cuesta’ volvió a tocar fibra, demostrando por qué es uno de los grandes temas de Crema. A partir de ahí, Aphonnic pisaron el acelerador final con ‘Ombligos’, que desató la tormenta definitiva.
La Capitol, que ya llevaba un buen rato funcionando como una olla a presión, terminó de estallar en ese tramo en el que público y banda dejaron de diferenciarse del todo. La energía era de esas que no se fingen: sudor, gritos, abrazos, empujones y sonrisas de quien sabe que está viviendo una noche que no se repetirá exactamente igual.
Todavía quedaba ‘Cíclopes’, otro golpe perfecto antes del cierre inevitable con ‘Mi Capitán’. Y ahí sí, llegó el final. Ese final que en Aphonnic funciona casi como un himno de despedida, pero también como una reafirmación. Después de más de veinte cortes, invitados, vídeos, sorpresas y una entrega absoluta, ‘Mi Capitán’ puso el broche a una noche que confirmó algo que muchos ya sabíamos: Aphonnic atraviesan un momento de forma imponente.

El sonido acompañó, la ejecución fue impecable y el repertorio tuvo el equilibrio justo entre la celebración de Crema, el peso de Indomables, varios guiños a etapas anteriores y esos regalos pensados para que la noche no fuese una fecha más de gira. Pero también quedó una sensación inevitable: Crema ha dado muchísimo de sí, la banda lo sigue defendiendo con una solvencia incuestionable, pero empieza a oler a despedida de etapa. Y la reacción de la Capitol ante ‘Panenka’ lo dejó bastante claro: hay ganas, muchas, de saber hacia dónde mira ahora Aphonnic.
De momento, eso sí, todavía quedan varias oportunidades para comprobar en directo el estado de forma de la banda, especialmente en las fechas festivaleras que tienen por delante. Y visto lo visto en Santiago, la recomendación no puede ser más clara: si Aphonnic pasan cerca, no lo dudéis. Porque lo de la Sala Capitol no fue solo una buena descarga de metal alternativo, fue una celebración con músculo, mensaje, invitados de lujo y corazón gallego.
Crónica y fotos: Dr. Reifstein



