CD REVIEW: VITA IMANA – «Bosa»

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Artista: VITA IMANA
Álbum: Bosa
Sello: Autoeditado
Fecha: 4 de marzo de 2019
Nota: 8’5/10

Nunca es fácil salir al paso de los cambios que se pueden producir en una formación, sobre todo cuando esos cambios son dos de los que han sido los pilares de una banda desde su formación. Vita Imana ha sabido sobreponerse a las salidas de Javier Cardoso (voz) y Puppy (guitarra)  con la maestría de los grandes grupos, y la adaptación que muestran Mero Mero (Voz) y Diego López (Guitarra) da buena muestra de que todo lo que toca la formación madrileña lo convierte en oro.

Poca presentación necesita una banda que lleva desde 2005 dando qué hablar y que desde la edición de (especialmente) su segundo álbum, “Uluh”, es más que de sobra conocida por todo el mundo. En este 2019 presentan su quinto trabajo discográfico, tan ambicioso como todo lo que han hecho hasta ahora y con ese toque inconfundible que tienen en su sonido, bajo el título “Bosa”, que según explicó la propia formación, esta palabra significa “Victoria” en la lengua fula, hablada en África Occidental.

De esta manera comenzamos con una especie de introducción bajo el nombre de “Calima”, con un sonido con un toque oscuro, perfecto para crear ambiente y poder dar paso a la tormenta sonora que se desata con la llegada de “No en mi Nombre”, un corte que muestra la esencia de Vita Imana pero con esa vuelta de tuerca que ellos mismos dicen que han querido buscar en este trabajo. Una canción que se inicia con las guitarras dando una buena dosis de fuerza a la par que va entrando la percusión terminando de lanzar la potencia del corte al máximo nivel, y desembocando todo ello en la tormenta perfecta a nivel sonoro, un ritmo frenético apoyado en una base rítmica con mucha fuerza, unas guitarras con el punto justo de distorsión y, sobre todo, la fuerza vocal que vamos a encontrar que hacen de este corte una canción marca de la casa, perfectamente reconocible y con una calidad fuera de toda duda, resultando ser una apertura excelente para este álbum.

Tiempo para el que fue el primer adelanto de este disco, “Desfiguradas”, corte del que poco se puede decir más que es un bofetón en toda la cara, especialmente para quienes pensaran que Vita Imana jamás volverían con la fuerza que siempre les ha caracterizado. A nivel de ritmo el corte es una verdadera maravilla, con un acompañamiento melódico exquisito y combinando todo ello con una fiereza descomunal que le dota de esa potencia que siempre han destilado las composiciones de la formación madrileña. En definitiva, y como decía antes, si alguien pensaba que Vita Imana jamás volverían a tener esa fuerza tan característica, este tema es todo un sopapo para quitar esa idea de la mente prácticamente desde que comienza a sonar.

“¡Contraataque!” se inicia con unas notas de bajo, algo que siempre me ha parecido una verdadera maravilla (será por aquéllos tiempos en los que me desfogaba aprendiendo a tocar el bajo, aunque no llegase a completar el aprendizaje), dando paso a un sonido algo diferente, bajando quizá una marcha el ritmo pero manteniendo esa garra, el nivel vocal de Mero sigue siendo asombroso y de nuevo nos vamos a encontrar con una canción que tiene ese punto diferente, ese factor (y no es sólo la voz) que nos deja claro que estamos ante una etapa nueva en la carrera de la banda madrileña pero que nos recuerda de alguna forma a lo que siempre ha hecho, y a las mil maravillas, Vita Imana, y esta forma de tener reminiscencias de las raíces de siempre evolucionando y adoptando nuevos sonidos es algo que, sencillamente, me parece excepcional y admirable a partes iguales, pero en el caso de lo que vamos escuchando de este “Bosa” creo que es destacable porque, en condiciones normales, esas reminiscencias del sonido o bien se apoderan por completo del mismo y acaba sonando a un intento de lo de siempre, o se acaban perdiendo entre esos nuevos matices, y acaba sonando muy diferente, no obstante Vita Imana ha sabido encontrar el equilibrio perfecto entre ambas facetas, y el resultado es realmente magistral.

“Taikos III” es un tema sorprendente y excepcional, un corte completamente instrumental que recurre a instrumentos tribales (no seré tan osado de intentar poner nombre a estos instrumentos, os pido disculpas por el desconocimiento de los mismos) juntándose con una melodía de guitarra exquisita para el oído y logrando una especie de remanso de paz en mitad de esta tormenta perfecta que está siendo este disco. Un corte, como decía, excepcional que tuvo sus partes anteriores (el primero en “En Otro Lugar” y el segundo en “Uluh”), un acierto rescatar este concepto (el Taiko es un gran tambor japonés que se toca con unas baquetas de madera denominadas Bachi) como canción, haciendo además un trabajo brutal y logrando un resultado que invita a cerrar los ojos y, sencillamente, dejarse llevar.

Volviendo a un sonido más potente tenemos “Desdoblamiento”, que sin tener un ritmo tan frenético como otros cortes, tiene un juego con las guitarras sumamente interesante (sobre todo a mitad de canción aproximadamente, donde durante unos segundos llevan por completo el peso de la canción), pero tampoco precisan de ese ritmo tan acelerado para lograr una canción que rebosa fuerza por cada segundo de reproducción, apoyado en una base rítmica que combina esa fuerza con un cierto toque pesado y un sonido de guitarra por momentos bastante distorsionado, pero aportando todo ello para que el resultado final sea de nuevo una verdadera animalada.

El inicio de “Los Ojos de la Serpiente” vuelve a ser sorprendente, con las guitarras limpias y la voz casi en susurros durante los primeros segundos, para dar paso a toda la artillería pesada con las guitarras, de nuevo en un ritmo más lento de inicio pero con pegada más que de sobra. Alternando ese sonido del inicio con toda la potencia desatada y unos riffs de guitarra soberbios nos vamos a encontrar con una canción que, con ese ritmo tan lento en comparación con todo lo anterior, acaba resultando ser una de las que mayor pegada tienen en su conjunto, y en este aspecto es muy destacable el trabajo a nivel vocal, que me ha parecido una verdadera burrada. Vamos a poder presenciar un cambio en el sonido de la base rítmica paso el minuto 4 del corte, cambiando el ritmo de la canción durante unos instantes pasado el minuto 5 del mismo, donde coge un punto más de velocidad pero sin que sea excesivamente llamativo, mostrando un trabajo sensacional a nivel compositivo.

Seguimos la reproducción de este gran álbum con “El Mundo a Mis Pies”, donde recuperamos esos puntos de velocidad que llevábamos varias canciones sin poder apreciar, volviendo de nuevo a un ritmo frenético apoyado en una base rítmica totalmente demoledora y unas guitarras afiladas, distorsionadas y potentes, que le dan el colchón perfecto a Mero para volver a lucirse una vez más, logrando de nuevo un resultado excepcional.

Dando nombre al disco tenemos “Bosa”, un tema breve (no llega a los tres minutos) pero que encierra un huracán en toda regla, con el ritmo más rápido del disco y con el sonido más potente que hemos podido escuchar vamos a tener un tema que, en los conciertos va a montar pogos por doquier en la sala donde descarguen, un trabajo realmente brutal para lograr, en tan corto espacio de tiempo, una canción realmente extraordinaria y que encierra al cien por cien la esencia de Vita Imana, con esos riffs aniquiladores y esa forma tan directa de hacer música que siempre han tenido.

Cierra el álbum “El Duelo”, un corte que se inicia con ese sonido de guitarra limpio que usan cuando quieren darle un punto diferente a los inicios de sus cortes, dando paso apenas unos segundos después al resto de la artillería pesada pero sin perder ese punto melódico con el que inician la canción, nuevamente muestran un juego de sonidos excelente y perfectamente acoplado, dejando esos pasos entre el sonido limpio y el sonido más distorsionado (entiéndase por distorsionado el sonido con las guitarras, batería y demás instrumentos, y como limpio el sonido que tenemos cuando estos instrumentos se silencian durante breves compases de tiempo). Con esos riffs aplastantes y, en definitiva, todo el arsenal de recursos que han ido mostrando a lo largo del disco, para dejar un broche de oro inmejorable para este retorno por la puerta grande que resulta este “Bosa”. Además destacable que el corte se cierra con el mismo instrumento que sonaba en el inicio del álbum, dando así esa sensación de completitud que tan agradecida resulta siempre, dejando el disco completamente cerrado.

Un disco que, como ya he comentado previamente, viene para decir que Vita Imana ha vuelto con más fuerza que nunca, que los cambios suceden por alguna razón pero casi nunca son sinónimo de que la vida de una formación esté tocando a su fin. Este “Bosa” es la prueba en disco de que el caso de los madrileños es un resurgir. Han tenido que afrontar cambios de pieza de los complicados, pero lo han hecho a las mil maravillas, y el retorno es difícilmente superable. Vita Imana va a seguir dando mucho que hablar, va a seguir llenando salas y va a seguir con ese crecimiento que siempre han tenido, seguirán siendo uno de los nombres más potentes de nuestro metal a día de hoy, y ya no sólo porque se lo hayan ganado por derecho propio (que eso lo hicieron hace años), es también porque piezas como este disco demuestran que tenemos músicos capaces de hacer música de calidad, con sus principios y buscando el sonido que ellos quieren y con el que más cómodos se encuentran, y que cuando la creatividad es la que manda, cualquier elemento sirve para crear algo excepcional y ampliar el repertorio de recursos que se poseen. Sólo me queda por felicitar a Vita Imana por hacer un disco que, no me cabe duda de ello, va a ser una de las bombas de este 2019.

Joseph Draven

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