CD REVIEW: DÜNEDAIN – “Memento mori”

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Artista: Dünedain
Álbum: Memento Mori
Sello: Auto editado
Fecha: 16 de junio de 2019
Nota: 9/10

Dünedain es una de esas bandas que no hacen mucho ruido y cada disco que sacan acaba siendo una bomba descomunal, con una calidad y una potencia fuera de toda duda. Con las bases sentadas hace más de veinte años, y a pleno rendimiento desde el año 2002, en este 2019 vuelven con su quinto LP, el segundo con su actual vocalista, Carlos Sanz, algo que liberó a Tony de algunas de las funciones que tenía desde que en 2013 Jacin abandonó la formación, y esto se nota mucho en las canciones que vamos a poder degustar en este “Memento Mori”.

Para este álbum han vuelto a grabar en los estudios de Dan Diez (Tierra Santa), los RockLab Estudios en Haro (La Rioja), corriendo el diseño gráfico del álbum a cargo de Marcos Rodríguez (conocido por haber trabajado con bandas como Mägo de Oz). Además han colaborado con las colaboraciones de Tete Novoa (Saratoga) y Rubén Kelsen y Álex (Débler).

Arranca el disco con lo que fue el primer adelanto del disco, un corte de algo más de ocho minutos de duración donde vamos a tener todo lo que el sonido de la formación puede ofrecer llevado al máximo exponente y bajo el título de “Unidos”. Un cañón de canción que se inicia con mucha fuerza, aprovechando la inercia de los dobles bombos para apoyar unas guitarras descomunales (con un solo espectacular incluido) y que, a modo de introducción musical nos van a deleitar durante los dos primeros minutos de corte. Tras esto entra la voz sola, mostrando esa voz tan característica que nos mostró Carlos en su anterior álbum (“Pandemonium”) con una entonación baja que llega a una explosión con un agudo excepcional para dar entrada a todos los instrumentos y, desde este punto hasta el final de la canción, tener una canción puramente Dünedain, cambios de ritmo, con una percusión repleta de garra, unas guitarras excepcionales y una línea vocal realmente maravillosa para dejar registrado un inicio arrollador, con una canción descomunal, espectacular, excepcional, y un buen puñado más de adjetivos que por no ser redundante no incluyo. Sin duda soberbio el trabajo desarrollado por Tony y sus compañeros para lograr una canción de este calibre.

Seguimos con el corte que le da título al disco, “Memento Mori”, que se va a iniciar con un juego de guitarras interesante, acompañados a los pocos segundos por la percusión durante otros pocos segundos para dar paso a un corte que aprovecha los dobles bombos pero en un tempo algo más lento que en el tema inicial, pero con un solo de guitarra sublime. Todo ello da paso a un Carlos que de nuevo vuelve a hacer gala de todas las cualidades que maneja en su voz, logrando de nuevo un resultado exquisito. El estribillo es una maravilla sonora, tanto por la parte instrumental como por la parte vocal, con unos coros que son dignos de destacarse.

“A Un Paso del Cielo” es una canción con un corte algo más agresivo en todos los aspectos, pero donde más se va a notar es en la voz, sobre todo en la que abre el tema, con una entonación grave. También vamos a tener presencia de teclados en este corte (o eso parece al menos). Pero sin duda la explosión de fuerza que se espera en un corte de Dünedain nos llega en el estribillo, siendo uno de esos adictivos, que se clavan a la mente sin darse cuenta, siendo esto extensible a toda la melodía de la canción, que resulta sensacional, dejando de nuevo un corte espectacular (sobre todo el manejo de la voz, incluyendo algún agudo en puntos muy concretos, que le da ese plus de fuerza que le sienta a las mil maravillas a este tema). Pero sin duda, la mayor sorpresa con esta canción es el sonido, ya que es algo que aunque tenga elementos que se esperan en una canción de esta banda, es un sonido muy atípico, que rompe con lo que suelen hacer, pero con una calidad incuestionable y con un resultado espectacular.

El segundo adelanto del disco es el corte que nos ocupa ahora, “Eterno”, una canción que coge un matiz mucho más melódico pero volviendo a ese sonido totalmente reconocible por parte de Dünedain. Manejando un bajo excepcional y unas guitarras potentes, vamos a ver de nuevo unas líneas vocales espectaculares, logrando destacar en cada nota que entonan, y dejando una canción sublime.

Nos vamos con una canción muy cañera, de esas que desprenden fuerza en cada segundo de reproducción, que nos recuerdan al mejor Power Metal del viejo continente combinado con ese heavy metal marca de la casa, “El Viento de la Batalla” puede ser uno de esos temas que se acaban convirtiendo en el máximo exponente de lo que la banda es capaz de ofrecer en este sentido. Una canción que juega muy bien con el ritmo, con los giros de batería, con unas guitarras contundentes y con unas líneas vocales que aportan esa garra que le termina de dar el despegue definitivo a la canción, dejándola registrada como otra maravilla musical marca de la casa. Destacar los agudos, en especial los de Carlos, que nos muestra que lo que enseñó en “Pandemonium”, aunque fue espectacular, aún se podía superar; además aquí tenemos otro punto muy a favor, y es el juego vocal que hace con Tete Novoa, una combinación de voces que es, sencillamente, excepcional, y que creo que hacen que esta canción sea inmejorable.

Luchador” se inicia con unas guitarras agresivas, afiladas, a las que se une la batería para ir subiendo la potencia hasta que desemboca en una vorágine sonora donde lo más llamativo es el punto asimétrico en los primeros compases de la batería mientras suenan unas guitarras atronadoras. Tras esto nos quedamos con batería y bajo para hacer de colchón a las voces, que se vuelven a ir a esos agudos que ya podemos reconocer como marca de la casa, para desarrollar una canción que destila fuerza y que tiene un estribillo excepcional en todos los sentidos, manteniendo un nivel altísimo en este disco, un disco en el que tenía puestas muchas expectativas (y más después de ver la grata sorpresa que fue “Pandemonium”), pero que viendo lo que han hecho Dünedain, han superado con creces.

Seguimos con “Venus”, una canción que baja el ritmo y ese punto de agresividad para dejarse dominar completamente por la faceta más melódica de la banda, y vaya canción. Un inicio que ya nos deja claro que aquí va a prevalecer la melodía, empleando guitarras limpias y con toda una lección de canto por parte de Carlos que resulta impresionante, pero el momento en el que el tema termina de despegar hasta convertirse en uno de los mejores del álbum es la llegada del estribillo, momento en el que entran las dos voces, manteniendo esa faceta totalmente melódica pero con guitarras distorsionadas y con un ascenso a unos agudos moderados por parte del cantante que le dan una sutileza exquisita. El solo termina de remarcar esta canción como una obra maestra, con un resultado realmente espectacular, siendo, como digo, una de las canciones del disco, y para mi gusto una de las mejores de toda su discografía, sencillamente espectacular.

Encaramos la recta final con “Siénteme”, canción en la que ha colaborado Rubén Kelsen de Débler, haciendo de nuevo un juego vocal con Carlos muy interesante. La balada del disco que destila calidad en cada segundo de reproducción. Un inicio con la voz como protagonista absoluto dando ya pistas de por dónde van a conducir esta canción. Si hay algo por lo que es sorprendente es porque no resulta muy habitual encontrar baladas en los discos de Dünedain, al menos no baladas como esta, con esa atmósfera íntima, con cierto toque de romanticismo y una letra como la que vamos a encontrar en esta canción. Las guitarras acústicas sin duda son un gran punto a favor, logrando reforzar esa atmósfera que comento; aunque esto no hace que se olviden de las eléctricas pero para momentos puntuales. Como comentaba, el juego vocal es una maravilla sonora que hace que el oyente se pueda deleitar con una canción espectacular, que se puede meter por méritos propios entre las mejores de la banda (y tiene algunas realmente excepcionales).

Cierra el disco “Hasta el Fin”, donde han contado con Álex de Débler a la guitarra. Y desde luego el cierre no podría ser mejor; una canción que juega con los dobles bombos y con el sonido tan contundente que es capaz de sacar la batería, con unas guitarras soberbias, haciendo unos solos de sobresaliente, jugando también con guitarras acústicas y dando así de ese toque diferente a la canción, con unas líneas vocales sublimes y con cierto toque celta para dar, como decía, ese toque diferente a la canción, jugando con elementos que no son habituales en la carrera de Dünedain. El estribillo es espectacular de nuevo, lo que ayuda a que el tema sea el broche de oro perfecto para el disco.

Un disco que, a todas luces, es una auténtica maravilla de principio a fin. Como he dicho en algún punto de este texto, cuando sé que Dünedain van a sacar disco mis expectativas son altas porque cada disco que sacan es mejor que el anterior; ya me pasó con “Pandemonium”, y eso que en aquel momento tenía ciertas reservas, pero que se diluyeron en cuanto escuché el primer corte de aquel disco. Conocedor de aquel resultado y tras haberles visto defenderlo en directo, este “Memento Mori” me había generado unas expectativas realmente altas, pero el resultado es tan bueno que han dejado estas expectativas en poca cosa en comparación con lo que han hecho. Un disco que, si no es el disco del año en el metal patrio, va a estar entre los dos primeros, pero también debo decir que para que algún disco logre desbancar a este “Memento Mori” del número uno de mi lista particular tiene que ser un disco de época, porque es prácticamente lo que han logrado los chicos de Dünedain con este álbum.

Joseph Draven

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