ROMPIENDO MITOS: CAP. 1

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Rompiendo mitos - los 90La década de los 90 comenzaba con buenas expectativas. Dejábamos atrás un año lleno de lanzamientos impresionantes como…

 

1990

La década de los 90 comenzaba con buenas expectativas. Dejábamos atrás un año lleno de lanzamientos impresionantes. Solo algunos de ellos fueron los debut de Skid Row “Skid Row”, Annihilator “Alice in hell”, Obituary “Slowly we rot” o Morbid Angel “Altar of madness”.

 

obituary - Slowly We Rot

 

Pero también asistimos a la consagración de bandas que venían apuntando cosas más que interesantes en trabajos anteriores. Los brasileños Sepultura editaron en 1989 el que para muchos (entre ellos yo) es su mejor álbum, “Beneath the remains“. Así mismo, otras bandas se consolidaron definitivamente (si no lo estaban ya) como una de las bandas más importantes dentro de sus respectivos géneros. Podemos mencionar el tercer disco de Nuclear Assault “Handle with care“, la joya que publicó Kreator bajo el título de “Extreme agression” o el “Practice what you preach” de los norteamericanos Testament.

Por último, bandas que ya estaban en el número uno de sus respectivos géneros y poco tenían que seguir demostrando, sacaron ese año alguno de sus mejores discos dentro de sus respectivas discografías. Como muestra estos cuatro discazos: “The headless children” de W.A.S.P., “Dr. Feelgood” de Motley Crüe, “Pump” de Aerosmith o el grandísimo “Slip of the tongue” de Whitesnake.

 

Motley Crue-Dr Feelgood-Frontal

 

Todo pintaba de color de rosa (o más adecuadamente, de color negro), el inicio de la década se presentaba muy bien para todos los amantes del metal, pero no sabíamos que esta década iba a estar marcada por, básicamente, dos géneros que iban a eclipsar los buenos lanzamientos que iban a haber. Algunos de esos discos que eclipsaron tenían calidad, pero la mayoría no tenía por que solapar los discazos de metal (dentro de todas sus variantes) que estaban por llegar, pero la industria y , sobre todo, los medios de comunicación, fijaron sus ojos en otros estilos como vimos en el capítulo piloto.

Así todo, toda la década estuvo salpicada de grandes discos y de discazos que a partir de ahora voy a ir reseñando año por año. Seguro que tendrás un disco que consideres que debería estar en esta lista y no está, pero esta no es una lista cerrada, así que me gustaría que comentaras en nuestro facebook cual es el disco que crees que debería estar en esta lista de lo mejor del año 1990.

Comenzamos:

 

Rompiendo mitos - los 90

 

Tras las dos maravillosas entregas tituladas “Keeper of the seven keys” que firmó Helloween en los años 87 y 88, uno de sus fundadores, el guitarra Kai Hansen, abandona la banda y forma un nuevo grupo que llamará Gamma Ray junto a otros músicos absolutamente desconocidos que tendran reconocimiento más tarde a nivel mundial, como es el caso del vocalista Ralf Scheepers que más tarde formaría Primal Fear o el batería Uli Kush que pasó por multitud de bandas después, entre ellas los propios Helloween. El primer disco de Gamma Ray se tituló “Heading for tomorrow” y como aún no era conocida la banda, apareció una edición con doble portada en la que en una ponía Gamma Ray y en la otra Kai Hansen.

 

 

El 10 de abril de 1990, una banda que ya venía apuntando maneras con dos discos anteriores muy buenos, publicaron el que hasta el momento es su mejor disco de estudio y uno de los mejores discos (y a la vez olvidados) de thrash metal de la Historia. Estos cinco muchachitos (lo de muchachitos está más que justificado, pues su batería, Andy Galeon, grabó el primer disco de la banda “The Ultraviolence” cuando contaba solamente con 14 años) de San Francisco, pero con raíces filipinas, se hicieron llamar Death Angel. Su tercer disco (en 4 años) se tituló “Act III” y colocó a la banda en los puestos de privilegio del thrash metal. Poco después, un accidente de tráfico, una mudanza al otro lado del país, provocó la separación de la banda. Desde su reunión, en 2004, han grabado 4 discos más, pero ninguno con la calidad de este “Act III“.

 

 

El disco debut de los suecos Entombed “Left hand path” fue el principio de todo. De todo lo que conocemos hoy en día como death metal sueco, escandinavo , sonido Estocolmo o como lo quieras denominar. La banda nació de las cenizas de una formación anterior llamada Nihilist de la cual procedían 3 de los miembros que grabarón este “Left hand path“. Entombed no solo son reconocidos por ser los padres del death metal sueco, sino que además, con su tercer disco “Wolverine blues” (1993) mezclaron death con rock´n´roll, dando así nacimiento a un género menor que se denominó death´n´roll.

 

 

Poison había editado dos auténticos discazos en los años anteriores, “Look what the cat dragged in” (1986) y “Open up and say…Ahh!” (1988), que están entre los mejores discos de glam metal de todos los tiempos. Mucha laca, mucho maquillaje y, sobre todo, muchos himnos del rock y del glam como “I want action” o “Nothin’ But A Good Time“, por recordar solo dos. Pero en el verano de 1990, la banda grabó su disco más maduro y el que es considerado la obra cumbre de Poison. “Flesh and blood“, que así se llamó, fue reconocido tanto por público como por crítica y vendió 6 millones de copias. El éxito de este disco fue rematado con un directo al año siguiente que llevó por título “Swallow this live“.

 

 

Los reyes del grindcore, Napalm Death, se plantaron en 1990 con nuevo disco, nueva formación y ,por ende, nuevo sonido. “Harmony corruption” ya no tiene esos temas grindcore de los primeros discos de los ingleses, sino que el sonido gira hacia terrenos deathmetaleros que tan en auge estaban en esos años. La entrada de tres miembros nuevos, convirtiéndose la banda en quinteto, con la incorporación de dos guitarras, Jesse Pintado y Mitch Harris y la nueva voz comandada a partir de ahora por Mark “Barney” Greenway, sumado a que el disco lo grabaron en los Morrisound Studio de Tampa bajo las órdenes del productor de moda en el momento Scott Burns, provocó un sonido más de death metal, aunque sin perder la personalidad de Napalm Death.

 

 

Dos días después de la salida del disco de Napalm Death, en Estados Unidos, el 3 de julio de 1990, se publicaba “Lights…Camera…Revolution!” el cuarto y definitivo (definitivo en el sentido de disco cumbre en su discografía) disco de Suicidal Tendencies. Los pupilos del incombustible Mike Muir, con un Robert Trujillo (ahora en Metallica) jovencito, venían de presentar dos años antes un sobresaliente “How Will I Laugh Tomorrow When I Can’t Even Smile Today?” que los catapultó a los primeros lugares del metal más “avanzado” en esa época, pero con este nuevo disco y, sobre todo, con el single “You Can’t Bring Me Down” alcanzaron definitivamente la cima.

 

 

El caso de Pantera es bastante curioso. Nació como banda de glam metal, sí de glam metal (esta es una aclaración para los que no lo sabían aún y se acaban de sorprender), y luego se convirtieron en la banda que creó lo que hoy se conoce como groove metal. No fue exactamente con la entrada de Phil Anselmo a la voz cuando el estilo cambió, pues el primer disco del controvertido vocalista con Pantera “Power metal” seguía la linea glam y heavy con voces agudas y chillonas por parte de este. “Cowboy from hell” para muchos fue el primer disco realmente de Pantera, pues con ese disco la banda era absolutamente diferente a lo que habían hecho antes (aún me sigo preguntando por qué no cambiaron de nombre). Es un disco que marcó el principio del groove metal y donde la guitarra del malogrado Dimebag Darrell se convirtió en referencia para muchísimos guitarristas en todo el mundo.

 

 

El último disco de Joey Belladonna con Anthrax antes de su salida de la banda es un discazo. Realmente fueron 6 años brillantísimos de la banda del carismático guitarrista Scott Ian que comenzó con el inmenso “Among the living” en (1987) y finalizó con el no menos espectacular primer álbum con John BushSound of White Noise” (1993). Pero este “Persistence of time” es un disco diferente en la carrera de los neoyorquinos. Es más pausado, quizás menos thrash o al menos un thrash diferente al que estaban haciendo, es más maduro y más serio en sus letras. Temas más largos y una versión buenísima del “Got the time” que superó la original de Joe Jackson.

 

 

Y entonces llegó el mes de septiembre y con él dos de los discos más importantes de la Historia del Metal. El lunes 3 de septiembre de 1990 veía la luz el que para muchos, para casi todos, es el mejor disco de heavy metal de todos los tiempos. El décimosegundo disco de estudio de Judas Priest titulado “Painkiller” cautivó a todos los fans del mundo del metal desde los primeros momentos en que suena la batería de Scott Travis con la que arranca esta auténtica joya. “Painkiller” es una bomba desde el principio hasta el final y también es el final (momentaneo) de Rob Halford como vocalista de los de Birmingham. Sin duda, no pudo escoger mejor final para su estancia en Judas Priest, justo coincidiendo con su mejor momento como vocalista, y para demostrarlo solo es necesario escuchar el tema que da titulo al disco.

 

 

A finales de septiembre, el día 24, Megadeth publica su cuarto disco de estudio y la otra gran joya de este año, de esta década y del metal atemporal. “Rust in peace” es un disco redondo, perfecto y que gusta mucho muchísimo incluso a los detractores de la banda (yo conozco a alguno). Dave Mustaine, junto a una formación de lujo compuesta por Nick Menza a la batería, David Ellefson al bajo y Marty Friedman en la otra guitarra (quizás una formación solo comparable a la actual) parieron un disco que ha merecido incluso hace unos años una gira mundial conmemorativa del 20 aniversario de la salida del disco y donde lo tocaban al completo. ¿Fue esta quizás la venganza (en forma de discazo) de Mustaine a sus ex-compañeros de Metallica?.

 

 

Entre estos dos momentos brillantisimos para la Historia del Metal, en este mes de septiembre salió a la venta otro disco espectacular, pero que ha quedado en un segundo plano por “culpa” de estos dos que acabamos de ver. Se trata del segundo trabajo de los canadienses Annihilator titulado “Never, Neverland“. La banda del guitarrista Jeff Waters se marcó un espectacular disco, lleno de clásicos (no hay más que ver como a día de hoy el setlist de la banda mantiene entre 4 y 5 temas de este disco) y apuntaba lo complicado que iba a ser mantener una formación fija en el grupo. Segundo álbum y segundo vocalista que tenía la banda (en los 4 primeros discos, Annihilator tuvo 4 vocalistas diferentes). Jeff Waters es el único que ha estado en una formación por la que han pasado más de 30 músicos a lo largo de su historia.

 

 

Anthrax, Annihilator, Megadeth…el thrash metal vivía aún un gran momento y 1990 fue un año con una buena cosecha. A estos discos reseñados anteriormente se le iban a unir tres más que salieron en la segunda mitad del año.  Y dos fueron el mismo día del mismo mes. El 9 de octubre se ponía a la venta desde Estados Unidos el quinto disco de Slayer bajo el título de “Seasons in the abyss“. Venían de publicar una maravilla titulada “South of heaven” y con este nuevo disco es probable que se superaran a sí mismos. Sea así o no, lo que está claro es que ninguno de los discos posteriores han sido capaces de acercarse a la calidad de este. Fue el último disco con Dave Lombardo a la batería (luego regresaría durante unos cuantos años) y con él, el fin de la formación clásica.

 

 

Ese mismo día de octubre, otra banda de thrash, otra banda de California, editaba su cuarto disco de estudio. Testament llevaba una carrera meteórica con tres discazos anteriores, a razón de uno por año, “The legacy” (1987) , “The new order” (1988) y “Practice what you preach” (1989) y un año después se consagraban como uno de los grandes del thrash mundial (si es que no lo estaban ya) con “Souls of black“. A pesar de que este disco es a veces tachado como más heavy y menos thrash que los anteriores, si es cierto que tiene una calidad indiscutible. Temas como “Face in the Sky“, el propio “Souls of black” o la power balada “The Legacy” lo demuestran.

 

 

Pero el thrash no era cosa única de los norteamericanos. En Europa había una corriente diferente dentro del thrash que provenía generalmente de Alemania. Y su mayor representante era Kreator. Un año antes habían publicado una de sus obras maestras titulada “Extreme agression” y en 1990 atacaban con un nuevo disco. “Coma of souls” es un disco algo menos agresivo que su predecesor pero sigue en la línea creativa de los de Mille Petroza, cosa que no ocurriría en su discreto siguiente disco “Renewal“. La tripleta inicial de temas compuestos por “When the Sun Burns Red“, “Coma of Souls” y “People of the Lie” dejaba bien a las claras quien reinaba en el thrash europeo en esos momentos.

 

 

El año se cerraba en noviembre con dos grandes discos de estilos más suaves. Por un lado, lo que parecía una nueva entrega de los alemanes Scorpions (que dicho sea de paso habían realizado un anterior disco “Savage Amusement” más que controvertido debido a su sonido) se convirtió no solo en el disco más vendido de la banda sino que pasaría a la Historia básicamente por una canción. La balada “Winds of change” fue la responsable de que se vendieran millones de discos y que Scorpions volviera a la primera linea del hard rock mundial. Pero este disco no es solo “Winds of change“, “Crazy world” tiene temazos del más puro estilo Scorpions como “Tease Me Please Me“, “Don’t Believe Her“, “Hit Between the Eyes” o la balada con la que se cierra el disco “Send Me an Angel“.

 

 

Por otro lado, desde Estados Unidos, la banda de glam Cinderella publicaba el que es probablemente su mejor disco. Y digo probablemente porque está en dura pugna con su antecesor “Long cold winter(1988). Finalizando este año de 1990, Cinderella publica su tercer y penúltimo disco que titularán “Heartbreak Station“. Cinderella cambia un poco su estilo para este trabajo. Aquí no serán tan glam como en sus dos discos anteriores, sino que va a tener un sonido que mezcla elementos del country, el blues y de la música popular estadounidense. La banda de Tom Keifer incluso incluirá en su sonido instrumentos como saxofón así como coros femeninos.

 

 

Queda demostrado que este primer año de la década estuvo bien surtido de grandes discos. No son todos los que deberían estar, sino una muestra. Seguro que tú tienes alguno que crees que debería estar entre lo mejor de 1990. Te invito a que lo comentes en nuestro facebook. La próxima semana nos adentraremos en el año 1991.

Redacción y dirección: Salva Arteaga

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