LIZZY BORDEN: Crónica y fotos – (Caracol) – Madrid

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José L. Martín, nos cuenta lo sucedido en el show de Lizzy Borden y Sexplosion en Madrid el pasado 6 de noviembre…

 

LIZZY BORDEN + SEXPLOSION
06 Noviembre – Sala Caracol -Madrid

Aniversario descafeinado…

Mucho tiempo esperamos para ver a Lizzy Borden en directo después del intento fallido en el Leyendas del Rock de hace cuatro años, por el diluvio que cayó, y teníamos ganas de quitarrnos esa espina. Así ocurrió en una sala Caracol, que no contó con demasiado público que pensára como nosotros, para recibir a una banda americana que estaba de gira del treinta aniversario, aunque se cumpliera el año pasado, y que nunca había pisado la capital.

Para calentar al personal contábamos con los madrileños Sexplosión, que están a punto de lanzar su segundo trabajo ‘Swallow n’ shut up’, a los que ya hemos visto más veces, afianzándose y creciendo con cada nueva actuación. Comenzaron con el que es el primer single de su nuevo álbum «Bitch house», soltando pura adrenalina, para seguir con «Get down to get higher», «She’s ready to lick» y «Justified agression» con esa propuesta de Hard Rock de corte Sleazy que tanto seguidores tuvo en Estados Unidos en épocas pretéritas.

Su vocalista y guitarrista Guillermo Starless, que se maneja muy bien en inglés, tiene un tono de voz que nos recuerda mucho al cantante de Tesla, Jeff Keith, desempeñando un papel con mucho protagonismo en este cuarteto, al que se suman también sus enérgicos y poderosos riffs.

A pesar de no estar en la calle su segundo disco en el momento del show, no se cortaron a la hora de introducir más cortes nuevos como «Just fight» o «Price of ectasy», siendo muy bien recibidos por el público, a pesar de estar poco familiarizados con ellos.

En la recta final, se metieron al público en el bolsillo con su clásica y contundente versión del «You could be mine», de los depreciados Guns and Roses del decadente Axl Rose, finalizando con «Afire», el que fuera el single de su primer trabajo ‘Powerful as it’s name’.

Aunque les quedaba otro tema más en el set list, les dijeron que tenían que despedirse, y así lo hicieron tras cuarenta y cinco intensos minutos de actuación, de una banda que tiene las cosas muy claras y que está preparada para mayores retos.

Y llegaba el momento tan esperado para nosotros. Tras esa inquietante introducción, la banda angelina salía a escena de uno en uno, con Joey Scott Harges a la batería (hermano de Lizzy y junto con él, los dos miembros fundadores que quedan en la formación), Marten Andersson (Lynch Mob) al bajo, y como guitarrista, el ex Rumors, Ira Black, que para nosotros fue la primera decepción de la noche, al no venir acompañado de otro segunda guitarra que reforzara su sonido, como había sido habitual en los últimos tiempos. El último en aparecer fue su carismático vocalista Gregory Charles Harges, más conocido por Lizzy Borden, que da nombre al grupo, y que apareció para cantar el fantástico «Master of disguise» con su tétrica máscara de tres caras y sin parar de moverse en su característica performance.

Con «Notorius», Lizzy se hizo acompañar de un bate de béisbol que utilizó de forma desafiante, para continuar con «Roll over and play dead», en la que presentaron esta nueva gira que empezaba en Madrid, y que recorrerá varias ciudades europeas. Las tranquilas notas iniciales de «Rod of iron» nos presentaban a un Lizzy ensangrentado, que a modo de Sir Laurence Olivier en la película ‘Hamlet’, se mostraba pensativo con una calavera en la mano hasta el crescendo del tema, para dar paso a uno de sus temas más pegadizos como «Eyes of stranger», coreado por los más fieles seguidores.

Venía después un momento de respiro para Lizzy, en el que Marten, se enfrentaba a un prescindible solo de bajo, que aderezó con la sintonía de la serie ‘Pipi Calzaslargas’, para devolvernos al vocalista con una gran capa oscura con un montón de agujeros y enfrentarse a una de las canciones que mejor sonó como «Tomorrow never comes», de su último trabajo ‘Appointment with death’, que data ya del año 2007.

Uno de los redobles de batería más famosos de la historia del Rock nos introducía en la primera versión de la noche, el conocidísimo y emblemático «Long live Rock’n’Roll» de los añorados Rainbow, que sonó francamente bien, pero que pecó de ser alargada en exceso aunque fuera para hacer partícipe a los asistentes, y que posteriormente tuvo consecuencias negativas para el resto del show. La entrelazaron con «Under skin», un medio tiempo, que sirve a Lizzy para preparar su número posterior en la enérgica «There will be blood tonight», acompañado por un chico enmascarado que sujetaba un gran vaso de sangre (según nos contaron era una mezcla de frambuesa, ketchup y algún otro líquido rojizo), y que en una ceremonia que supone un bautismo de sangre, va rociando por la cara y los brazos a todos los que se acercan a las primeras filas y se ofrecen.

Después de otro tedioso sólo de guitarra por parte de Ira Black, se unió después Marten y finalmente toda la banda para interpretar el magnífico «Me against the world», que pondría a toda la sala a saltar, para terminar con «American Metal», en la que Lizzy aparecía envuelto en una bandera americana y con las hombreras de la española, después de poco más de una hora de actuación. Tardaron poco en volver, haciéndolo con un inesperado e insulso solo de batería por parte de Joey, que unieron con un trepidante «Red rum», para terminar de forma sorpresiva con una versión más como «Born to be wild» de Steppenwolf, que nos encanta, pero que no era el momento ni el lugar para hacerla.

A modo de conclusión, podemos decir que fue una celebración decepcionante, con unos Lizzy Borden que nos dieron una de cal y otra de arena, en un show que tuvo luces y sombras, pero que resultó muy descafeinado por todo lo que ha ofrecido la banda en el pasado, y que nos quedamos con las ganas de ver aquí.

Lizzy, aunque acusa algo el paso del tiempo, conserva su peculiar timbre de voz y defiendo muy bien sus grandes temas. Pero en lo negativo de la velada, hay que reseñar varios factores, en primer lugar la falta de un segundo guitarrista, que restó contundencia a la banda, después en su puesta en escena echamos en falta algo de pirotencia, y las chicas con las que Lizzy realiza sus juegos macabros. Si a todo esto unimos un corto set list de apenas 70 minutos, con tres solos aburridos y dos versiones, que fueron en detrimento de sus propias canciones, y más en un concierto que se supone que se hace para recordar lo mejor de su repertorio, saltándose un tema fundamental como «Give em the axe», que si tocaron después en otras ciudades, nos hace pensar que pagamos la novatada de ser el primer concierto de la gira europea.

Set list:

Master of disguise
Notorious
Rod of iron
Eyes of stranger
Solo de bajo
Long live Rock ‘n’ Roll
Tomorrow never comes
Under your skin
There will be blood tonight
Solo de guitarra
Me againts the world
American Metal

Bises:

Solo de batería
Red rum
Born to be wild

Texto y fotos:  JoséLuís Martín
Fotos Sexplosión: (Archivo Metalegun)

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