IRON MAIDEN: Crónica y fotos (Lisboa)

0

Álvaro Geneiro acudió a la primera de las dos fechas peninsulares que tendréis aquí de Iron Maiden. La primera, la de Lisboa…

 

11 de Julio de 2016 – MEO Arena – Lisboa

 

La noche comenzó con The Raven Age y, todo quedaba en casa. Si hace unos años Steve Harris llevaba de telonera a su hija Lauren, esta vez le toca a la banda de su hijo George. No suenan nada mal, pero se hizo algo monótona su actuación. Sin duda, esta gira mundial estará sirviendo para que los chavales aprendan más que nunca, pero, aunque se les atisba un gran futuro, todavía tienen mucho que mejorar. Por otra parte, no se trata de una banda cuyo estilo prepare el cuerpo para lo que viene después, ya que no tiene nada que ver, pero bueno, ahí queda como un entretenimiento más que digno de 45 minutos.

Se salen del pellejo…

Sí, así podemos definir el estado de forma de los seis ‘chavalitos’ que componen Iron Maiden. Lisboa fue la segunda parada ibérica del sexteto británico, que compitió en protagonismo con la celebración por la victoria portuguesa en la Eurocopa. Hasta Steve Harris hizo un guiño a los aficionados y tocó los bises con una camiseta de la seleccion lusa que terminó regalando al auditorio. Y no se quedó atrás el bromista Bruce Dickinson, que comenzando a quitarse la camiseta y marcando abdominales exclamó: “¡como Ronaldo!”

Precisamente el frontman de la banda abrió el espectáculo entonando “If Eternity Should Fail”, tema que da inicio al último trabajo en estudio de la Doncella de Hierro. Dickinson ha ido mejorando concierto tras concierto y, olvidados por completo sus problemas de salud, incluso se le ve más en forma que en giras precedentes. El polifacético vocalista estuvo pletórico, tanto en su labor con el micro como en la teatralidad de sus gestos. Portando elementos alusivos a cada tema, Dickinson demostró que por más protagonismo que tengan sus cinco compañeros ninguno será capaz de hacerle sombra como centro de atención. El escenario es suyo y el público también. Hace lo que quiere y cuando quiere. El puto amo, que diría Guardiola.

Sin un segundo de pausa sonó “Speed of Light”, primer single de “The Book of Souls”. Este tema no es ni de lejos el mejor del disco, pero sí que encaja bien en los directos y fue muy coreado. A partir de aquí, saltos en el tiempo para seguir repasando el nuevo trabajo, pero intercalando sus cortes con las piezas clásicas e insustituibles de Iron Maiden. “Children of de Damned” fue el primero de los tres temas “The Number of the Beast” incluidos en un set list que se hace corto, tanto por su número de canciones (sólo quince), como por su duración. Una hora y 50 minutos parece un tiempo más que sobrado para cualquier banda que salga a escena, pero, acostumbrados a dos horas exactas de Iron Maiden en vivo, sus fans echan en falta uno o dos temas que redondeen el espectáculo. Dickinson se dirigió por segunda vez al público, que llenó a rebosar el MEO Arena, para presentar “Tears of a Clown”, canción dedicada al desaparecido cómico Robin Williams. Emotivas palabras y perfecta interpretación, de sobresaliente.

Tras cuarenta años de carrera y 16 discos resulta muy complicado que una banda coloque una canción nueva en su Top Diez particular. Para gustos, los colores, eso es evidente, pero para el gusto de quien suscribe “The Red and the Black” entra directamente en ese ránking. Cualquier otra banda sacaría cuatro o cinco canciones distintas de esta misma, que tiene más cambios de ritmo que Messi en plena forma y me parece una obra de arte, sobre todo a partir de la mitad. Por fortuna, se solventaron los problemas de los primeros conciertos de esta gira, en los que se echaba en falta un solo de guitarra. Ya más rodados, hace bastantes fechas que suena espectacular.

Con “The Trooper” y “Powerslave”, el pabellón luso regresó a comienzos de los años ochenta antes de disfrutar de “Death or Glory”. Ya es tradición que a Bruce le arrojen peluches de monitos e incluso él ha adoptado una máscara de simio para interpretar esta canción. ¿El motivo? pues es bien fácil, simplemente se trata de una divertida alusión a la frase “Climb as a monkey” (trepar como un mono) que incluye el tema y Bruce canta gesticulando con los brazos.

“The Book of Souls”, “Hallowed Be Thy Name”, “Fear of the Dark” y la eterna “Iron Maiden” pusieron el broche final entre columnas de fuego y una gigantesca cabeza de Eddie hinchable tras la batería. Sin apenas descanso, otro ‘invitado sorpresa’ apareció a la derecha del escenario. “The Number of the Beast” abría los bises bajo la atenta mirada del demonio, que, cruzado de brazos, parecía aprobar su interpretación. Para terminar, otro pequeño discurso de Bruce como introducción a “Blood Brothers”, cuya sublime interpretación dejó paso al optimista mensaje de “Wasted Years”.

 

Ahora sí, el telón virtual caía para disgusto de las 18.000 almas presentes, que habrían deseado dos horas más de espectáculo.

Texto: Álvaro Geneiro
Fotos: Ironmaiden.com

Share.

About Author

Leave A Reply

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies