GRAHAM BONNET: Crónica y fotos (Madrid)

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Os dejamos las crónicas e imágenes de GRAHAM BONNET y Factor 19 de su paso por Madrid el pasado 14 de noviembre…

GRAHAM BONNET + FACTOT 19
14 Noviembre – Sala Arena (Madrid)

Vestigios del pasado…

Para disfrutar del concierto del vocalista británico Graham Bonnet, había que dejarse los prejuicios en casa y asistir con las expectativas justas, debido a sus antecedentes, su edad (a punto de cumplir sesenta y siete años), y la voz que también se desgasta por el paso del tiempo. Una carrera fraguada a base de grandes discos, y de participaciones en muchas formaciones históricas y de renombre en la historia del Rock como Rainbow, Michael Schenker, Alcatrazz, Forcefield o Impelliteri, entre otras, además de su carrera en solitario y de múltiples colaboraciones, merecía que acudiéramos a su cita, aunque ya le habíamos visto hace unos años en esta misma sala. Cierto es que que Bonnet nos visitó hace unos meses con el proyecto de Voices of Rock, aunque por problemas de salud no salió del hotel, dejando a sus compañeros Steve Augeri y Bobby Kimball todo el peso de la actuación.

La primera sorpresa al entrar en la sala, es que había un grupo invitado, en este caso los madrileños Factor 19. Se está convirtiendo en una desafortunada costumbre que no se anuncie a los grupos que abren para otros músicos, sobre todo los españoles, ni se comunique su hora de comienzo, con lo que se les resta un público, que en algunos casos está haciendo tiempo tomando algo en los aledaños del recinto, y que es necesario para darse a conocer.

Factor 19 es una banda muy interesante, que conocemos desde hace tres años cuando lanzaron su primer trabajo ‘Campo de sueños’, donde destaca un vocalista como Javier Macaya, que sin menospreciar al resto de buenos músicos, puso todo su empeño y voz en transmitir unas canciones, desconocidas para la mayoría de los asistentes. Abrieron con «Contra la pared», una potente «Campo de sueños», «Mendigo», una bonita balada como «Siempre es lo mismo» que aboga por la desaparición de la violencia de género, y «Mala mujer», que llevó una dedicatoria incluida. Su música mantiene viva la llama del espíritu ochentero que tantas alegrías nos dio, y que se mueve entre el Hard Rock y el Heavy Metal.

Presentaron canciones nuevas, que imaginamos serán incluidas en su segundo trabajo, como «Juego interno», «Tu verdad» o «Cosa de dos» con el que se despidieron, y que nos dejaron unas magníficas impresiones, con una banda entregada y que supo realizar muy bien su trabajo.

Y llegó el momento esperado por muchos, para algunos iba a ser la primera vez que veían a Graham Bonnet en directo, de comprobar como era el estado de forma actual del mítico cantante. Su puesta en escena no podía ser más espartana, ni un solo telón, ni equipo propio, la batería era la de Factor 19 cambiando apenas los platos y una caja del kit, incluso las guitarras de Conrado Pesinato eran prestadas. Bonet fue el último en salir, con esa delgada figura, camisa por fuera, corbata aflojada, gafas de sol, y el pelo peinado hacia atrás como de costumbre.

El comienzo fue realmente atractivo, con un brillante «All night long», y con «Love’s no friend», ambos cortes del magnífico «Down to earth», el álbum de Rainbow con el que se dio a conocer Bonnet, y que defendió con energía y buen tono, curvándose para exprimir su voz al máximo. Además de Pesinato a las guitarras, el resto de la banda la formaban el baterista Justin Luck, un joven de poderosa pegada y que llevaba con ellos apenas tres semanas, y la bajista Beth-Ami Heavenstone, una preciosa mujer con un ajustado y corto vestido de cuero, que hizo las delicias de los fotógrafos, y que resultó ser la señora de Bonnet, que todo hay que decir se movió menos que el portero de un futbolín. Echamos de menos un teclista, pero claro estas giras «low cost» es lo que tienen.

«Making love» completó este trío inicial del único álbum que Bonnet grabó con Rainbow, con los coros grabados al final, mientras el vocalista se enrollaba entre tema y tema, contándonos sus experiencias vividas y su abandono del alcohol desde hace más de diez años. Estos parones, enfriaban el ambiente, haciendo que luego costara más retomar el ritmo del show. «Night games» de su disco en solitario ‘Line-up’, que es un tema que nos encanta, quedó un tanto deslucido por esos teclados pregrabados que tan poco nos gustan, por no hablar de que en su versión original estaban interpretados por el desaparecido y genial John Lord, además de Micky Moody a la guitarra, y Cozy Powell a la batería, casi nada!.

El cambio de las gafas de sol por las graduadas y el enfundarse la guitarra acústica, para volver con sus charlas pre-canción, causaron un pequeño bajón en la audiencia. En esta parte más intimista sonaron temas como «Eight days a week» de unos Beatles que le influenciaron como nos contó, «Always be there», y una animada «Mirror lies» de su etapa en solitario, intercalando entre ambas «The witchwood», la única concesión a nuestros añorados Alcatrazz de su tercer álbum de estudio, y que no era desde luego la que todos esperábamos.

Después de unos predecibles y anodinos solos de guitarra y batería, necesarios para que Bonnet tomara aire, la vuelta se produjo con una excelente balada como «Only one woman», canción escrita por los hermanos Gibb (Bee Gees), que se encontraba en los discos en solitario ‘Here comes the night’ y en el ‘Dangerous games’ de Alcatrazz, y que interpretaba en su época con The Marbles, aunque evidentemente ya no sonaba como por entonces, a pesar del esfuerzo y de la tensión que Bonnet mostraba. Para el final se dejó «Since you been gone», el clásico de Russ Balard que mucha gente conoció gracias a Rainbow, y que ejerció de gran karaoke con toda la sala cantándola. Apenas una hora de concierto, pero tras la insistencia volvió con enérgica «Lost in Hollywood», otra de las joyas de su etapa en Rainbow, donde Bonnet se entregó al máximo, aunque todos fuéramos conscientes de sus limitaciones, donde la consistencia de Lack fue determinante, y llamándonos la atención que Beth-Ami se despojara de su bajo antes de terminar el resto de sus compañeros.

Intentaron despedirse, pero ante la insistencia del público y comentar que no tenían preparado más repertorio, cerraron a modo de bucle el concierto repitiendo «All night long», el tema con el que habían empezado y que la gente intentó disfrutarlo, pensando que tal vez fuera la última ocasión que podría escucharlo a través de su cantante original.

Aunque para algunos fue un concierto decepcionante, como comenté al principio, yo era consciente de lo que Graham Bonnet podía dar en directo, y a pesar de que algunos aspectos podían ser mejorables sobre todo teniendo en cuenta los grandes músicos con los que se ha rodeado siempre, y un repertorio más de nuestro gusto, me quedo con esos retazos, que como pequeños bocados se quedan para nuestro paladar, y que nos sirven para evocar una maravillosa época musical pretérita.

Texto y fotos: José Luis Martín

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