Crónica e imágenes de TIME SYMMETRY en Madrid (12/04/19)

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ARKEN
Sala We Rock (Madrid), 12 de abril de 2019

Hasta la sala We Rock nos acercamos el pasado Viernes 12 de abril, víspera de comenzar la Semana Santa, para presenciar un concierto que esperaba con muchas ganas. Por un lado por los granadinos Arken, grupo del que había escuchado varias canciones y me despertaban bastante curiosidad, y por otro, los madrileños Time Symmetry, y más después del gran disco que registraron con su último lanzamiento, “Ghosts”.

Los primeros en salir al escenario fueron Arken, con una propuesta interesante que juega en el metal progresivo con un fuerte componente melódico; banda fundada hace poco más de dos años y que actualmente cuenta en sus filas con Erick Rayne a la voz, David Romera al bajo y guturales, Ulrich Ordaya a la guitarra y Xavier Ternos a la batería, salieron dispuestos a comerse al (todo sea dicho) escaso público que aún había en la sala (entendemos que un concierto un viernes suele ser bastante complicado), pero esto no fue hándicap ninguno para que la formación andaluza saliese dispuesta a dar un gran concierto, y que la gente que hubiese allí conociese de primera mano lo que pueden ofrecer. Sin un disco editado aún (están finiquitando los detalles de su primer álbum, que verá la luz próximamente y llevará por título “Chronicles of the Fall”), poseen un repertorio bastante interesante, lo que hizo que la calidad del concierto fuese indiscutible.

A esto hay que sumarle la entrega de sus músicos, en especial de Erick Rayne (cantante) y David Romera (bajista), que no pararon de moverse y animar al público a lo largo del show, bajando incluso el cantante del escenario bromeando un poco con nosotros diciendo “si no os acercáis vosotros tendré que hacerlo yo”.
De esta forma dieron buena cuenta de un show breve pero intenso, donde nos mostraron un sonido contundente, apoyado en una base rítmica potente, con unas guitarras afiladas y cañeras y un combo vocal donde el peso recae sobre la voz limpia, pero con la aportación continuada de las voces guturales que aporta el bajista de la formación, haciendo así una propuesta llamativa, y siendo quizá uno de los temas que más fielmente reflejan esta propuesta “Blood of the Thracian”.

Otro corte que fue una bomba nuclear en toda regla fue “Last Day on Earth”, con un despliegue de potencia, sobre todo vocal, escalofriante por su calidad, con un buen hacer por parte de la banda muy destacable y que fue quizá el que más me gustó de lo que tocaron, resultando una propuesta que seguía en esa línea que mezcla progresivo y melódico a partes iguales que mostraron durante todo el concierto, pero con una chispa diferente que hizo que me llamase la atención por encima del resto de temas que interpretaron.

Tocaron un repertorio que, intuimos, formará al completo el tracklist de su primer trabajo discográfico, que ya puedo decir que se espera con ganas para comprobar si esta propuesta que vimos en la We Rock se plasma fielmente en el estudio, ya que de ser así podemos estar ante el nacimiento de una banda que venga con fuerza y dispuesta a dar mucho que hablar, veremos cómo les trata el tiempo.

El setlist con el que nos deleitó la banda granadina fue:
Intro (Stagnation)
Behold Black Waters
Tomorrow’s Eve
Blood of the Thracian
Insolence
Persephone
Last Day on Earth
Broken

 

Con respecto a los madrileños Time Symmetry, lo primero que debo decir es que mi sorpresa fue mayúscula, y lo fue por una razón. Iban con el hándicap de que la voz que aporta Dave en el álbum no la íbamos a poder escuchar (pues tenía una afonía que bien podría hacerse pasar por un doblaje de Vitto Corleone), pero no supuso ningún problema para que el show de la formación madrileña fuese un auténtico ciclón, mejorando incluso el sonido que lograron sacar en estudio (y, al menos es mi opinión, no es una empresa nada sencilla).

La formación, que actualmente cuenta con Elena Aznar a la voz, Dave Rubio a la guitara y voz (aunque en este concierto, como indicaba en el párrafo anterior, no pudo hacer sus partes vocales), Jorge Velasco a la guitarra, Carlos Hernández al bajo y Alejandro “Ando” Martínez a la batería, hizo un despliegue musical que hizo que el escenario y la sala se les quedase pequeña (no por público, creo que la asistencia fue baja acorde a lo que la banda demostró merecer, aunque había por allí nombres ilustres como Luisma Hernández (Soldurios, ex Santelmo), y sobre todo una potencia vocal y una presencia por parte de su cantante, Elena Aznar, que fue realmente espectacular, la banda salió dispuesta a hacer vibrar a todos los asistentes al evento, y decir simplemente que lo consiguieron es quedarse corto para el despliegue que hicieron sobre las tablas de la We Rock.

Un derroche de energía realmente abismal que tuvo su recompensa en un concierto memorable, donde interpretaron a las mil maravillas gran parte de su último trabajo y, aún con el hándicap de la voz de Dave citado previamente, lo hicieron con una perfección que creo que es destacable. A medida que pasaban los minutos se veía a la banda cómoda y disfrutando sobre las tablas, y esto se contagiaba a los presentes en la sala, que respondían a cada canción con una sonora ovación (haciendo parecer, de paso, que había bastante más gente de la que realmente se congregó). Tuvimos también el momento bromista por parte de la cantante de la banda con la cercanía del público al escenario, remarcando que los veía como una niebla al fondo, y demandando más cercanía, algo que fue respondido por el respetable acercándose al escenario para dar ese calor a la banda.

También tuvimos momentos de curiosidades como la presentación del tema “Race to Nowhere”, donde Elena nos comentó que en palabras (verídicas según nos dijo) del propio Dave, el tema le sonaba a una epopeya espacial, deleitando después a todo el mundo con un tema que sonó como un auténtico cañón, ejecutado con una contundencia que hizo temblar los cimientos de la sala y que arrancó una de las mayores ovaciones de la noche. Incluso tuvimos un momento donde hundieron directamente la sala, cuando nos anunciaron que iban a realizar una cover y, entre otros, la gente pedía algo de Manowar (lo que arrancó las risas de la banda), pero la sorpresa fue enorme cuando comenzaron a tocar los primeros acordes de “Beat It” del inmortal Michael Jackson, haciendo una cover realmente bestial y levantando a todo el mundo hasta, como digo, hacer que se cayese por completo la sala.

Resaltar una sola canción del show que hicieron los madrileños es difícil, pues todas sonaron de una forma increíble y cada segundo de show fue una verdadera fiesta, pero quizá dos de las que más me sorprendieron (y tenían el listón alto tras escuchar varias veces el disco) fueron “Fireworks” y “Blue Lights”, que tras escucharlas en directo se han convertido en fijas en mis listas de reproducción de variedades musicales.

En definitiva, un concierto que se hizo muy breve, la ejecución fue de matrícula de honor por parte de la banda, y esto fue el principal motivo de que se nos hiciera breve, ya que cuando nos quisimos dar cuenta se estaban despidiendo de todos nosotros. Un concierto impecable, con una excelencia muy destacable y que deja clara una cosa: siempre he defendido que la experiencia es un grado y es algo que se nota (y más en formaciones como Time Symmetry, que llevan 20 años dando caña), pero no todo es experiencia, y cuando a una actuación en directo se le sabe imprimir la pasión y el cuidado por el detalle que mostraron los madrileños, la calidad del concierto, si ya de por sí puede ser muy alta, gana enteros hasta llegar a ser uno de esos conciertos memorables, de esos que sales y lo único que estás pensando es en cuándo podrás volver a verlos porque quieres disfrutar de nuevo de un show de estas características. Esto es algo que, no me cabe ninguna duda, tiene muchísimo mérito por parte de la formación, ya que no es precisamente fácil de conseguir, pero Time Symmetry lo lograron.

Pasión, excelencia, son sólo dos adjetivos pero que, visto el disco y visto este concierto, creo que van muy ligados a la personalidad del combo madrileño, motivo por el que no puedo hacer más que recomendar que se les dé una oportunidad (pero de las de escuchar varias veces su trabajo e incluso asistir a un concierto antes de decir “bah, paso de esto” o “me encanta esto”), se la merecen sin duda alguna (como todas las bandas), pero en el caso de esta formación, estoy convencido de que, si las condiciones y ese punto de suerte que se necesita se lo permiten, pueden llegar más lejos de lo que ellos mismos pueden llegar a imaginar, puesto que base, capacidad y calidad para ello tienen más que de sobra.

Texto e imágenes:
Joseph Draven

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