Crónica de W.A.S.P en la sala Riviera de Madrid – 03 de noviembre de 2017

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03 de noviembre de 2017 – Sala La Riviera – Madrid
REIDOLIZED
“THE CRIMSON IDOL 25TH ANNIVERSARY WORLD TOUR”

Las imágenes que acompañan a esta crónica, pertenecen al archivo de Metalegun.com al no disponer de imágenes del show. Queremos agradecers al conocido locutor tinerfeño, Josué Hernández (Horizonte Rock) quien es el autor de esta crónica.

El pasado Viernes 3 de Noviembre se vivió en la Sala la Riviera de la capital de España, una de esas noches épicas, de las que hacen afianzar al Heavy Metal como un estandarte difícil de doblegar en pleno siglo XXI. Mucha era la expectación que la banda angelina, capitaneada por ese icono incombustible llamado Blackie Lawless, había despertado en tierras íberas.

Desde temprana hora de la mañana se había colocado el cartel de no hay entradas, mas o menos a la misma hora en la que los primeros fans más incondicionales se empezaban a agolpar frente a las puertas de la mítica sala del Manzanares. Muchos eran los comentarios que se hacían en la cola por parte de los asistentes, rumores a esa hora todavía por confirmar acerca de si habría o no teloneros, críticas no muy favorables que llegaban del concierto de la noche anterior, incertidumbre sobre la hora de apertura de puertas…y para colmo, el autobús de gira con la banda en peso, aparcado enfrente de la puerta de entrada a la sala, con el consiguiente nerviosismo, las ganas de ver a los integrantes y poder lograr la ansiada fotografía con alguno de ellos.

Algunos privilegiados, los que estuvieron desde primera hora, lograron su objetivo, sobretodo con Mike Duda, el bajista y con el nuevo fichaje del grupo, Aquiles Priester que se mostró el mas dado a flirtear con los fans, Blackie salió, según me cuentan fuentes fidedignas, solo 2 minutos a firmar algunos discos, posters y demás items que los más esperanzados, habían estado cargando por si sonaba la flauta. Eso si, prohibido fotos. Aunque algunas le hicieron mientras firmaba.

Alrededor de las 21.30 horas se apagaron las luces, ya con la sala abarrotada, y el escenario se tiñó de luces rojas mientras las pantallas ubicadas en forma de tríptico a ambos laterales y detrás de la batería, empezaron a narrar con imágenes, el viaje que, a través de las letras e ideas musicales de Lawless, nos transportarían a uno de los mas complejos y conceptuales álbumes de la banda.

Con una puesta en escena sobria, haciendo caso omiso a los fans que jaleaban desde todo el recinto, absorto en la más absoluta concentración, empezaron a desgranar tema por tema el disco mas introspectivo que ha salido de la mente de su líder. Canción por canción, con un Blackie pendiente de cada solo de guitarra, de cada coro, o de cada voz en off que narraba cada pasaje de la canción a modo de interludio entre una parte y otra. Tengo que decir que, mucho había oído hablar de “coros pregrabados”, e incluso de la voz de Blackie enlatada, pues si eso fue así, hay que felicitar a la banda por su sincronización absoluta con estas cosas. A mi modo de ver la calidad vocal del mítico frontman, tengo que decir que es digna de admiración, sintiendo cada canción como si acabara de ser compuesta. Con un nivel de profesionalidad absoluta, muchos de los allí presentes se quejaban de que entre tema y tema, Lawless permanecería delante de la batería dando la espalda al público, aunque bajo mi punto de vista, era para no perder la concentración en algo que para los que conocen la historia de este disco, era demasiado “personal” para él.

La actitud en cambio de la banda era 100% W.A.S.P., siempre dando gracias por la entrega del personal y mostrándose notoriamente efusivos. Es digno mencionar la calidad de sonido que nos llegaba, con unos coros martilleantes, unas guitarras muy definidas, una linea de bajo solida y una batería rotunda, todo ello presidido de forma majestuosa por la voz casi hipnótica de un Blackie que, a mi modo de ver, está atravesando una segunda juventud.

Si tuviera que destacar un tema de todos los que pertenecieron a esta primera parte del Show, me quedaría sin lugar a dudas con “Chainsaw Charlie (Murders in the New Morgue)“, canción que fue coreada con verdadera efusividad por los asistentes y que sonó como un trueno encima de nuestras cabezas.

Ya con todo apagado y tras unos minutos de espera, que para algunos se hicieron eternos, se volvieron a encender la luces rojas y los fans más incondicionales del grupo notaron como los nervios se apoderaban de ellos, sabiendo que el final del show, era simplemente para escuchar un par de los temas clásicos de esta mítica banda…y vaya si los escuchamos.

Y es que la actitud de la banda se intensificó en un 50% dando todo lo que llevaban dentro, incluido un Blackie que pareció salir del trance en el que estuvo sumido todo el concierto, para mostrar su cara más salvaje y sucia, cosa que hizo las delicias de un publico ávido de ver y escuchar, ahora sí,” algunos de los temas estandarte de la banda en particular y del Heavy Metal en general.

Love Machine” hizo vibrar a una sala Riviera que fue transportada de inmediato a mediados de los 80, “Golgotha“, única alusión al ultimo álbum de estudio del grupo y que fue de nuevo “muy sentida” por Lawless…Pero lo mejor estaba por llegar, con Blackie coreado por el público y siguiendo
la melodía del famoso oé, oé, oéeee con su guitarra y mirando al tendido con su socarrona sonrisa, haciendo ver que estaba recibiendo y disfrutando del calor del público que se había dado cita en Madrid esa noche.

Acto seguido empezó a ir de un lado para otro del escenario reclamando mas actividad si cabe, a una audiencia enfervorecida…y comenzó a tocar los primeros acordes de la intro de “Wild Child“, derritiendo así lo poco que quedaba en pie de una sala postrada ante la magnitud de semejante majestuosidad sobre el escenario.

Todo esto aderezado con los videoclips originales de las canciones que iban apareciendo en pantalla, con lo cual pudimos ver a miembros míticos de la banda que ya no están en ella, haciendo que los nostálgicos como yo, soltáramos una sonrisita melancólica, y dotando a esta parte del show de algo también emotivo que compartir con el público.

El fin del show estaba próximo pero antes quedaba la traca final, nada menos que “I wanna be somebody” sería la encargada de dejar a una audiencia extasiada y en mi caso, afónica pérdida y con una extraña sensación entre la inmensa felicidad de escuchar estos himnos, pero con ganas de muchísimo más.

Tras “I wanna be somebady” sonaron esas ya  clásicas palabras “Good Night Madrid, will see you next time”…dando por cerrado un espectáculo audiovisual, que bien merece la pena ser plasmado en forma de DVD oficial de la banda.

En definitiva, un show para el recuerdo, lleno de detalles emotivos, con una banda extremadamente profesional y concentrada en su primera sección y totalmente desatada y entregada en la segunda. Con un Blackie pletórico en sus facultades vocales y con un carisma indiscutible sobre las tablas, erigiéndose como dueño y señor del universo W.A.S.P.,  saludando a la sala en castellano, cosa que impactó a mas de uno, correteando de un lado a otro ataviado con sus inseparables rodilleras blancas y sus botas de flecos, con una de sus camisetas recortadas por las mangas “marca de la casa”, conmemorativa de los 35 años en la carretera.

Destacar también un hecho histórico y es que era la primera vez que se reunía buena parte del club de fans de W.A.S.P. en España, Hellion Spain, de reciente creación y al que pertenezco, haciendo que se conocieran en persona mucha de la gente que forma parte de él.

Texto: Josué Hernández
Fotos: Archivo Metalegun

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