CD REVIEW: TORA TORA – «Bastards Of Beale»

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Artista: TORA TORA
Álbum: Bastards of Beale
Sello: Frontiers Music
Fecha: 22 de febrero de 2019
Nota: 7/10

Desde Memphis llega hasta nuestros oídos el nuevo disco de una banda que lleva ya más de 30 años en este negocio, hablamos de Tora Tora, que regresan en este 2019 con un nuevo álbum bajo el brazo, el noveno de su trayectoria discográfica (si los datos que tengo son correctos), titulado “Bastards of Beale”.

Pero hablemos un poco de la formación. La banda surge en el año 1985 en Memphis, toma su nombre de un código naval que los japoneses usaron durante el ataque a Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial. Tora en japonés significa tigre, y el nombre fue usado por Van Halen en el año 80 en un corte de su álbum “Women and Children First”.

Así, el grupo que forman Anthony Corder a la voz, Keith Douglas a la guitarra, Patrick Francis al bajo y John Patterson a la batería hicieron un parón en el año 1994, volviendo a la actividad 14 años después, en el 2008, y manteniéndose activos hasta el día de hoy.

En lo estrictamente musical nos vamos a encontrar con un disco de rock duro muy clásico, con una fuerte vertiente melódica y con una voz rasgada muy particular a la par que llamativa, que maneja sus registros a las mil maravillas como vamos a poder ver desde el principio con el corte que abre el disco, “Sons of Zebedee”. Una vertiente que se mantiene en el siguiente tema del disco, “Giants Fall”, donde vamos a tener ocasión de escuchar algún riff de guitarra sensacional y muy bien resuelto.

En esta propuesta, como decimos, con un carácter muy marcado de ese hard rock que se hacía en los años 80, vamos a tener un juego de ritmos poco agresivos, con compases fáciles de seguir y velocidades moderadas, pero donde vamos a ver una línea de bajo muy marcada y que le da un punto de fuerza a cada canción.

Según van pasando los segundos no vamos a ver una variación del ritmo marcada, pero sí que en el cuarto corte del disco, “Silence the Sirens”, vamos a ver cómo aceleran una marcha (tampoco es que sea especialmente marcado), pero lo que más llama la atención es el juego de sonidos de guitarra que emplean en esta canción, dando así un aspecto diferente al tema en cuestión y evitando que siga sonando como los anteriores, mostrando sus tablas y la experiencia que tienen ya en esto de la música.

También muestran una variante del ritmo donde disminuye respecto a los temas iniciales, que se va a poder apreciar en “Son of a Prodigal Son”, pero nuevamente usando una serie de recursos y sonidos que dotan de un carácter particular a la canción, siendo junto a la anterior las dos que más me han convencido del disco.

Y aunque no se haya colado en mis favoritos, mención aparte merece “Lights Up the River”, ya que destila complejidad y calidad, con un abanico bastante amplio de recursos sonoros en las guitarras (sí debo reconocer que me habría gustado algo más de variedad en la entonación del cantante, ya que aunque ha dado algún que otro giro en lo que se lleva escuchado, en líneas generales se mantiene siempre en los mismos tonos), logrando un resultado sumamente interesante en lo que sin duda se podría considerar el mejor corte del álbum por su complejidad, sus matices…

Y tras tres canciones bastante interesantes y que rompen un poco el molde, volvemos a ese sonido de puro hard rock de los 80 con “Let Us Be One”, mostrando ese sonido que se ha escuchado en el primer tercio del disco de nuevo. Y así se mantiene en el siguiente tema, “All Good Things”, del que cabe resaltar los solos de guitarra que vamos a escuchar, que vuelven a ser sensacionales.

Y mientras “Rose of Jericho” no supone un gran cambio respecto a estas dos últimas canciones, “Vertigo” sí que vuelve a dar un giro al sonido, mostrando una variante algo más agresiva y potente en un corte que no llega a 3 minutos de duración y que es puramente instrumental, donde el peso argumental de la canción cae por completo en las guitarras, y logran un resultado excelente, aunque no hay que perder de vista esos momentos donde se queda el bajo como instrumento principal.

Y cierra el disco “Bastards of Beale”, un tema que coquetea con el heavy metal de forma descarada, acelerando y siendo el tema que, en lo que a ritmo respecta, más rápido suena, pero no sólo el ritmo sino que todos los instrumentos suben un par de pasos su potencia, y quizá por sacar algún pero se echa en falta alguna nota más aguda en las voces para rematar un tema que suena bastante interesante y que supone un cierre excelente para un muy buen trabajo.

Un disco que nos muestra la esencia de una banda que tras más de 30 años de carrera lo único que pueden hacer es seguir deleitando a sus seguidores (tanto los veteranos como los nuevos, ahora que el rock y el metal que se hacía en esta época parece que vuelve a estar de moda) con lo que mejor saben hacer, y este disco lo que mejor hace es captar la esencia de los chicos de Memphis, plasmarla a la perfección y ofrecer un disco a la altura de las expectativas que el nombre de Tora Tora genera.

Joseph Draven

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