CD REVIEW: KILLUS – «Devilish Deeds»

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Artista: Killus
Álbum: Devilish Deeds
Sello: Maldito Records
Fecha: 31 de enero de 2020
Nota: 8,5/10

Cuando hablamos de KILLUS hablamos de uno de los mayores exponentes de metal industrial que tenemos a día de hoy en España. Formados en el año 1998 en Vila-Real, no es hasta el año 2006 cuando la banda consigue editar su primer LP, titulado “God Bless Us”, que les sirvió para telonear a los suecos Deathstars. Tras este disco y cosechar un éxito considerable, siguió “Extinction” (2009), pero el despegue definitivo fue con su tercer trabajo, “Never Something Was Too Real” (2011), que fue masterizado por Eric Broheden (Rammstein), y les sirve para girar con bandas como The 69 Eyes. Su trabajo siguiente se tituló “Feel the Monster” (2013), siendo otro hito ya que les lleva a realizar su primera gira europea. El último trabajo hasta este nuevo disco fue “Imperator” (2018), en el que cuentan con la colaboración de Tim Skold.

En diciembre de ese mismo año, su anterior cantante, Supersixx, uno de los miembros fundadores, anunciaba su salida de la formación levantina, siendo anunciado como nuevo vocalista Javi Ssagittar, y ya con él y con Ruk y Kun a las guitarras, Premutoxx al bajo y Nano a la batería, se presentan con más ganas que nunca de comerse el mundo con este “Devilish Deeds”.

Un disco que arranca con “Canticum Apocalyptica”, una introducción de poco menos de dos minutos que sirve para abrir boca y dar paso al tema que da título al disco, la potente “Devilish Deeds”. Y digo que es poderosa porque comienza con una base rítmica arrolladora sobre la que desplegar unas guitarras con un punto de agresividad bastante interesante, y un grito inicial que nos va a dar una pequeña muestra de lo que es capaz de hacer el cantante de la banda, un trabajo descomunal con un juego de voces bastante bien trabajados y con puntos donde la voz suena desgarrada, añadiendo ese extra de agresividad al corte. Los estribillos son el empujón definitivo para terminar de enganchar al oyente, sobre todo a los fieles seguidores del metal industrial. Un tema con mucha potencia y una pegada espectacular que muestran lo que decía en el párrafo anterior, que Killus tienen más ganas que nunca de comerse el mundo.

El siguiente tema se titula “Vortex” y comienza con un sonido algo diferente, con unos sintetizadores excelentes y con una voz que va en una suerte de in crescendo que nos conduce directos a unas guitarras contundentes. El tema pierde un punto de contundencia en la base rítmica respecto al anterior, pero esto no significa, ni mucho menos, que disminuya la potencia y la calidad que derrocha el sonido, ya que sigue siendo sublime. En este caso optan por un estribillo algo más melódico pero igualmente espectacular, siendo el cénit de una canción donde la banda muestra tener un buen abanico de ases debajo de la manga para componer, logrando que esta canción, haciendo honor a su título, se convierta en un vórtice que absorbe al oyente y lo atrapa, haciéndole disfrutar de unos minutos de un metal industrial que por momentos parece traído de fuera de España, lo que sin duda deja claro que es un lujo contar con bandas con la calidad de Killus en nuestro metal.

“No More Hope” me ha resultado sorprendente en su inicio, sobre todo con la entrada de las voces, ya que por momentos parece que es Till Lindemann (Rammstein) quien está interpretando. Tras estos breves segundos se desata una tormenta sonora durante la primera estrofa donde de nuevo la voz toma ese matiz más agresivo, para llegar a una parada en seco de apenas un segundo y dar paso a un estribillo que de nuevo conjuga un sonido excepcional. Un juego de ritmos y sonidos que siguen mostrando un trabajo concienzudo y una banda de un nivel superlativo.

“Ascending Antichrist” tiene esos elementos electrónicos que le dan ese plus al sonido para hacerlo interesante a la par que muy adictivo. Un juego de percusión excepcional sirve de colchón no sólo para desatar toda la furia sonora de los instrumentos (ojo al bajo de esta canción, me ha parecido especialmente bueno), sino también para un despliegue vocal repleto de matices y recursos que siguen dejando claro que tras la salida de su anterior cantante han acertado de pleno con su sustituto, destapándose por completo con un trabajo tremendamente bueno.

Seguimos por esta montaña rusa de sonidos que plantean Killus con “The End of the Vatican”, un corte que rápidamente me ha traído a la mente las palabras que la propia banda dijo en la entrevista que tuvieron en El Vuelo del Fénix de Radio 3, y es que esta canción es una crítica voraz a la hipocresía de la Santa Madre Iglesia, por cómo nos piden a todos que seamos solidarios mientras los sótanos del Vaticano están podridos de riquezas que podrían emplear en predicar de forma efectiva con lo que se supone que es la palabra del Señor. Musicalmente nos vamos a encontrar con otro tema que juega a la perfección con esas dosis de agresividad mezcladas a la perfección con un sonido pegadizo y con una dosis de potencia descomunal. El solo de guitarra es para enmarcarlo y quizá de esos que no son muy habituales en este estilo. Una de las mejores canciones del álbum sin duda.

“Flash for Mercy” recupera esa contundencia en la base rítmica, aunque con esos cambios puntuales que hacen que no se pueda perder el hilo del sonido ni un solo segundo. Las voces desdobladas en el estribillo le dan un toque diferente y excepcional al tema, dejando de nuevo una buena cantidad de recursos sobre la mesa para crear otra canción que mantiene el disco en un nivel muy alto, pudiendo decir, aunque estemos empezando el año apenas, que este “Devilish Deeds” de Killus va a ser uno de los lanzamientos del año en lo que a metal nacional respecta.

Seguimos con otro corte potente y con una línea vocal interesante por la variedad de entonaciones que ofrece como es “For Death I Lust”. Un tema con un estribillo potente, y que en líneas generales mantiene esa pegada que estamos viendo a lo largo del disco, pero haciendo esas variaciones en todos los aspectos posibles para evitar que suene a algo que ya se haya podido escuchar en este álbum, manteniendo así esa frescura y esa potencia intactas, y logrando que no decaiga ni por un instante la enorme calidad que está mostrando en este álbum la banda levantina, siendo una sorpresa incluso sabiendo del enorme potencial que atesoran los músicos que forman parte de este proyecto.

“Ephemeral” va a tener uno de los sonidos de programación más interesantes del disco, con un ritmo lento (quizá de los más lentos del disco) y con una atmósfera y un juego sonoro que me trae a la cabeza bandas como Combichrist, muestran nuevamente esa versatilidad que poseen. Un corte que pese a esta disminución de ritmo y de tener un sonido algo más pesado mantiene una contundencia espectacular y una pegada descomunal, como viene sucediendo durante todo el disco.

Y tras una canción como la anterior qué mejor que una que tiene potencia para repartir hasta que uno se quede satisfecho, y es justo lo que tenemos con “Nemesis”. Un tema que arranca ya con mucha contundencia, con una base potente y unas guitarras afiladas sobre las que se despliega una voz agresiva y que nuevamente juega con la percusión a las mil maravillas, dejando registrada otra canción espectacular.

“Raise Me Up” es una de esas canciones que tienen un inicio que va aumentando su intensidad con el paso de los segundos hasta desembocar en uno de esos estribillos que se convierten en un auténtico vendaval. Estructura que repiten en la segunda estrofa hasta llegar al segundo estribillo, haciendo así de nuevo algo diferente pero sin perder esas señales que otorgan esa personalidad tan particular que Killus logra en su música. Otra de las canciones que más me han gustado del álbum, de esas de meter en un lista de reproducción del servicio de streaming de turno, de nuestro teléfono móvil o del reproductor de mp3 (si aún quedan románticos que los usen) y escuchar al menos una vez al día.

Nos acercamos a la recta final del disco con “El Péndulo”, un tema cuyas líricas llaman la atención por estar en castellano. Sí, es curioso decir que en una banda española llama la atención que hagan líricas en castellano, pero lo es porque no es muy habitual escuchar letras en castellano en un género como este, y sin embargo el tema es realmente sorprendente a la par que espectacular, a nivel instrumental sigue en la línea de lo visto en el disco, con contundencia y una variedad de sonidos interesante, a nivel vocal una entonación desgarrada que le da ese plus de agresividad, y que como en el caso anterior, me ha parecido tan bueno que también lo incluiría en esa lista de reproducción que citaba anteriormente, un trabajo para quitarse el sombrero, gorra, pañuelo o lo que sea que cada uno lleve en la cabeza.

Tenemos ahora una versión, arriesgada, de un clásico de Roxette como “The Look”, un corte al cual Killus han querido darle su toque con un profundo respeto a la canción original. Y este equilibrio es especialmente difícil de encontrar si atendemos a los estilos tan antagónicos de ambas formaciones, pero que en este caso han conseguido encontrar a la perfección, ya  que por un lado vamos a poder reconocer el corte aunque no veamos el título por cómo mantienen las melodías vocales y los tempos del corte, y por otro lado al escuchar cómo han trabajado la parte instrumental vamos a poder tener claro que es una versión realizada por la banda levantina. Un equilibrio complejo pero que la formación ha sabido encontrar e implementar a la perfección, así que de nuevo un trabajo muy destacable por su parte.

Cierra el álbum “A Perfect Paradigm (MMXX)”, un corte que, cómo no podía ser de otra manera, tiene ese plus de agresividad y un sonido muy potente para cerrar el álbum de la misma forma que arranca, como una auténtica apisonadora. Fuerza, un derroche descomunal de potencia y todos esos elementos que hacen de Killus y de este disco algo soberbio se juntan en un cierre inmejorable para una obra, sencillamente, espectacular.

Como he comentado en algún párrafo de esta reseña, podemos encontrarnos ante el lanzamiento de metal nacional del año, y apenas hemos comenzado el mes de febrero. En  este disco Killus no sólo se ha sacado un buen puñado de grandes ideas y les ha dado una forma sensacional, sino que han querido dejar claro quiénes son, de dónde vienen y a dónde quieren ir, han dejado meridiano por qué se codean con pesos pesados como Deathstars, por qué tienen el nombre que van cogiendo fuera de nuestras fronteras y, sobre todo, por qué defienden su propuesta a capa y espada, y es que el resultado logrado en este “Devilish Deeds” es de matrícula de honor, un trabajo difícilmente mejorable que deja un listón tremendamente alto, y sobre todo, un disco altamente recomendable, diría que imprescindible si te gusta el metal industrial que hacen bandas como Combichrist, los ya citados Deathstars o, por supuesto, Rammstein.

Joseph Draven

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